24 de septiembre de 2022

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AFP

Michel Schneider (1944-2022)

El progre que se opuso al 'matrimonio' gay

Como psiquiatra, se opuso a las manipulaciones antropológicas de la izquierda; como alto funcionario, a sus políticas culturales

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Nació en Dammarie-lès-Lys (Francia) el 28 de mayo de 1944 y falleció en Villejuif (Francia) el 21 de julio de 2022

Michel Schneider

Antiguo alumno de la Escuela Nacional de Administración, trabajó en el Ministerio de Economía y se jubiló en la Corte de Cuentas. Fue autor de una quincena de libros, entre novelas, ensayos y tratados psicoanalíticos.

Michel Schneider no fue el único intelectual de izquierdas, ni en Francia ni en el resto del Occidente democrático, en oponerse a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Pero sí uno de los primeros: en 2007, cuando ese tipo de matrimonio ya se había aprobado en Dinamarca, Países Bajos o España, publicó La confusion des sexes –no traducido al castellano, pese a algún que otro intento ante una editorial–, ensayo en el que advertía de los peligros de las manipulaciones antropológicas que hoy aplican varios países.
El libro plasmaba una reflexión hecha pública tres años antes en la revista Psychologies en la que Schneider blandía argumentos como el siguiente: «Después del Pacto Civil de Solidaridad [la unión civil legalizada por el Gobierno socialista de Lionel Jospin en 1999], el matrimonio es sólo un paso hacia la homoparentalidad. Me opongo a ello. El Estado, que da a lo simbólico su fuerza de coacción y referencia para la sociedad –y no al revés–, no debe autorizar el matrimonio y la filiación entre dos personas del mismo sexo. Si la sexualidad humana no es simplemente natural, tampoco es totalmente cultural, desvinculada de las leyes de la reproducción».
Se mantuvo en sus trece en los años siguientes con cada nueva etapa de la deriva libertaria en materia de ingeniería social que iban emprendiendo, paulatinamente, los sucesivos gobiernos franceses de sesgo progresista. Es decir, todos desde 2012.
Lo hizo al año siguiente en relación con la procreación asistida, debate iniciado durante la presidencia de François Hollande y convertida en ley durante el primer mandato de Emmanuel Macron.
Escribía Schneider: «Hay en la postura de querer tener hijos sin tener que entrar en relación con el sexo masculino, un miedo, un odio, un temor, una fobia al miembro viril, que hace que intentemos tener el producto del apareamiento sin tener que pasar por el acto de aparearse. Aquí hay una fantasía, queremos decir 'señoras, si quieren tener hijos, hay una forma muy sencilla, muy económica, que no cuesta nada a nadie, es el coito con un hombre de carne y hueso'. ¿Por qué necesita la procreación asistida? ¿Por qué quieres ser madre si has elegido un modo de sexualidad que te lo prohíbe?».
Por muy raro que pueda parecer, estas aseveraciones proceden de un psicoanalista y alto funcionario –combinación original– históricamente de izquierdas, cuyo desencanto comenzó cuando el entonces ministro de Cultura Jack Lang, símbolo emblemático de la era Mitterrand, le nombró en 1988 director general de Música y Danza.
Fueron tres años de una experiencia de la que sacó otro libro, La comédie de la culture, ácido retrato de Lang, sus políticas y su camarilla de cortesanos. Era el complemento anecdótico de una obra de gran calado, L’État culturel, de Marc Fumaroli, verdadero alegato contra una cultura estatalizada al extremo.
A Schneider, por lo menos desde su salida del Ministerio, le atraían las polémicas: en las retinas de muchos permanece el duro enfrentamiento televisivo que mantuvo con el compositor Pierre Boulesz en un programa de Bernard Pivot, otro de los agitadores culturales, aunque ideológicamente neutro, de la Francia contemporánea.
La severa crítica, cultural y antropológica a la izquierda por parte de Schneider no implicó una «conversión» a las ideas conservadoras: siempre conservó su tan preciada originalidad. Era su ADN.
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