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SEVILLA FC

Manolo Cardo (1940-2025)

Figura del sevillismo

Hasta que le superó Joaquín Caparrós, fue el entrenador con más partidos en Primera en el equipo blanquirrojo

Nació el 16 de junio de 1940 en Coria del Río y falleció el 16 de septiembre de 2025

Manolo Cardo

Entrenador del Sevilla

Formado en el equipo de su localidad natal, pasó después al Sevilla Atlético, filial del equipo blanquirrojo en el que jugó en los sesenta. Después, pasó a entrenar a las categorías inferiores antes de llegar al banquillo del Sánchez Pizjuán. Lo dejó en 1986 antes de entrenar a otros equipos, entre ellos el Cádiz.

Manolo Cardo Romero asumió la responsabilidad de entrenar al Sevilla en diciembre de 1981 en un momento en que el conjunto blanquirrojo ocupaba el penúltimo lugar de la clasificación de Primera División. Sucedía, además, a Miguel Muñoz, una leyenda de los banquillos españoles. La desventaja de no haber dirigido a ningún equipo en la máxima categoría del fútbol patrio no fue óbice para que, bajo su batuta, el Sevilla obrase el milagro: a final de temporada, el equipo acabo séptimo y logró clasificarse para la Copa de la Uefa, antecedente de la actual Liga Europa, proeza que repitió en varias de las temporadas siguientes.

De las plantillas gestionadas por Cardo destacan leyendas del sevillismo como Buyo -que luego se convertiría en referente del madridismo-, Álvarez, Blanco, el brasileño Pintinho -que hoy vive jubilado en la urbe hispalense- Francisco, Juan Carlos o Magdaleno. A título personal, Cardo logró ser el entrenador que más partidos acumuló dirigiendo al Sevilla en Primera, un total de 156, hasta que fue superado por Joaquín Caparrós, el míster que permitió al equipo ganar sus primeros títulos europeos.

La etapa sevillista de Caparrós terminó a finales de la temporada 1985-1986. Ese mismo año fichó por el Cádiz. Como explica la web del equipo gaditano, el escenario era «complicado, pues la temporada anterior el Cádiz consiguió por primera vez la permanencia en Primera, con Paquito en el banquillo. Apenas llega a Cádiz, Manolo señala su admiración por Mágico González, que lleva un año alejado del fútbol, y manifiesta su deseo de recuperarlo, cosa que consiguió».

Otra proeza, pues el jugador salvadoreño era tan genial pateando la pelota como complicado de llevar en un vestuario; especialmente por sus constantes faltas de disciplina. Nada extraño que Cardo, «con su nobleza y fuerza desde el banquillo, no tardará en ganarse las simpatías del cadismo».