Habermas
Jürgen Habermas (1929-2026)
Del marxismo crítico a la democracia liberal
Propuso la idea de un «patriotismo constitucional» que en la mayoría de los casos no fue correctamente interpretado
Probablemente los dos filósofos sociales, morales y políticos de nuestro tiempo más estudiados y citados hayan sido John Rawls y Jürgen Habermas. El pensador alemán fue miembro de la Escuela de Frankfurt, institución nacida en torno al Instituto de Investigación Social, vinculada a un marxismo crítico que renovó el panorama del pensamiento de la izquierda europea con figuras como Adorno y Benjamin. El pensamiento de Habermas exhibe una notable y acertada evolución. Reivindica el valor del racionalismo de la Ilustración frente a todas las teorías posmodernas y relativistas. Piensa que, bajo determinadas condiciones ideales de diálogo, es posible alcanzar verdades objetivas en el ámbito de la moral y la política.
Jürgen Habermas
Filósofo
Fue un filósofo y sociólogo alemán conocido por sus trabajos en filosofía política, ética y teoría del derecho, así como en filosofía del lenguaje.
Desde el marxismo crítico de sus primeras obras derivó a una defensa radical del valor de la democracia liberal y sus principios. En este sentido, elaboró su teoría de la democracia deliberativa. En los últimos años propuso la idea de un «patriotismo constitucional» que en la mayoría de los casos no fue correctamente interpretado, ya que no se trata de sustituir la idea de patria o nación por la Constitución democrática, sino que significa que los ciudadanos hacen suyos los principios de la Constitución sobre todo en su significado concreto dentro del contexto de su respectiva historia nacional.
También ha reivindicado recientemente el valor de la idea de la naturaleza humana amenazada por los ensayos de manipulación genética y de la elección de los rasgos biológicos que heredará por el embrión. Esta práctica constituiría una transformación de nuestra propia percepción como especie que tendrá gravísimas consecuencias. Es un crítico del desorden bioético que padecemos.
El 19 de enero de 2004 fue invitado, junto al teólogo Joseph Ratzinger, que un año después sería elegido Papa, por la Academia Católica de Baviera para mantener un diálogo sobre los fundamentos morales del Estado. A las dos excelentes intervenciones siguió un debate apasionante. Un pensador liberal agnóstico y un teólogo católico dieron un ejemplo de diálogo filosófico entre posiciones distintas, pero no opuestas. En su intervención Habermas reivindicó el potencial de verdad de los conceptos religiosos. Los dos pensadores apelaron a un doble proceso de aprendizaje mediante el cual la razón ilustra a la religión y viceversa. No hay, por lo tanto, un conflicto entre ellas ni una incompatibilidad. El filósofo alemán analizó los fundamentos prepolíticos del Estado democrático de derecho y afirmó: «En todo caso vuelve a cobrar interés el teorema de que a una modernidad desgastada sólo podrá ayudarla a salir del atolladero en que se encuentra una orientación religiosa hacia un punto de referencia trascendental». La filosofía tiene motivos suficientes para estar dispuesta a aprender de las tradiciones religiosas. La mutua compenetración entre el cristianismo y la metafísica griega fue una bendición. Una sociedad secularizada y liberal no puede prescindir de las aportaciones morales y políticas de los creyentes religiosos.
Cabe lamentar que alguien como Habermas no constituya una referencia intelectual y moral para la izquierda española actual. Claro que, dada la situación que vivimos, es muy dudoso que Habermas pertenezca a lo que hoy pasa por izquierda.