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Alan Greenspan

Alan GreenspanEFE

Alan Greenspan (1926-2026)

Brillante con los tipos de interés y las relaciones públicas

Un monetarista clásico, fue el presidente de la Reserva Federal desde 1987 hasta 2006, con dos presidentes republicanos y un demócrata

Alan Greenspan
Nació en Nueva York el 6 de marzo de 1926 y murió en Washington el 22 de junio de 2026

Alan Greenspan

Economista

Sabía manejar los intereses de todo tipo. Los tipos de interés monetarios en la FED y las relaciones públicas personales y políticas en la selva que es Washington.

Entre 1987 y 2006 la política monetaria de los EE.UU y, por tanto, la del mundo, estuvo bajo la batuta de un «mago» de la economía: Alan Greenspan, chairman (presidente) de la Reserva Federal (FED), que es como se denomina el banco central estadounidense.

Durante esos casi veinte años pasaron los mandatos de presidentes republicanos y demócratas. Greenspan no sólo era un economista reputado, sus habilidades personales le permitieron esa dilatada instancia en el centro mundial del poder económico.

Greenpan fue un monetarista clasico. Sabía manejar los intereses de todo tipo. Los tipos de interés monetarios en la FED y las relaciones públicas personales y políticas en la selva que es Washington. Ciudad en la que ha fallecido a los 100 años este lunes con el reconocimiento del mundo de la economía.

Con su maestría en el manejo de los tipos de interés monetarios se granjeó la confianza de los poderes económicos. En particular de Wall Street.

Pero para sobrevivir veinte años en ese sillón, también supo manejar los intereses y relaciones personales.

No en balde fue propuesto por el presidente Reagan para dirigir la FED, y confirmado por los Bush (padre e hijo) los tres republicanos, con el periodo intermedio de Clinton (demócrata).

Greenspan estuvo al frente de la FED en una época en la que el tsunami neoliberal barrió el resto de las ideologías. El keinesianismo había caido en desgracia y hasta los gobiernos de izquierdas occidentales alababan el mercado como la mano invisible capaz de regular con la mayor eficacia su economía.

La idea neoliberal impulsaba la desregulación de toda traba que supusiese una distorsión a las leyes de oferta y demanda.

La realidad, es que la economía mundial tuvo una de sus épocas gloriosas a través de la globalización. Entre principio de los años 80 del siglo XX, hasta 2005 esa economía pasó de 11 billones de USD a 47 billones de USD. Muchos de esos años el PIB mundial creció por encima del 3% y alguno el 5%.

Esa es la ola en la que vivió Greenspan desde su atalaya en Washintong, atento a las crisis momentáneas, que supo capear con su manejo de la política monetaria.

Era una persona con suerte. Lo que significa que supo estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado y hacer lo adecuado. A eso le llaman suerte. Además se fue como diría un castizo: «justo a tiempo». No le pilló en la silla de la FED el desplome del neoliberalismo, en el que creía fielmente.

Cuando Greenspan deja la FED la economía de EE.UU. tenía en sus entraña las causas de la crisis de 2007/2008. Conocida como crisis de las hipotecas subprime.

El exceso de desregulación de las leyes económicas, junto con una masa monetaria exagerada, trajo consigo el derrumbe de los mercados financieros.

Algunos expertos le achacan a Greenspan haber contribuido a sembrar la semilla del comportamiento fraudulento que llevaba dentro esa desregulación. También que, de alguna manera, cultivó esa semilla hasta convertirla en una planta carnívora que casi devora la economía mundial. Alegan que su pasividad en controlar el sistema bancario de USA fue una de las causas de esa crisis.

Pero Greenspan no era el único en el poder económico y además, no estaba en la SEC de Wall Street, que era el organismo encargado de vigilar el comportamiento de los entes financieros.

Como pasa siempre, para Greenspan el problema sería del que le sucediera, él ya no estaba.

Por eso Greenspan se ha ido con 100 años reconocido como uno de los economistas más importantes de finales del siglo XX y principios del XXI. Un economista práctico que tuvo en sus manos el volante de la economía de EE.UU.; es decir, del mundo, porque entonces ni China podía imaginarse competir con ella.

Seguro que el reputado economista, zorro de las relaciones públicas personales y políticas, ahora, después de 100 años de vida, estará en el más allá divirtiéndose viendo cómo Kevin Warsh tiene que decidir si sube, o no, los tipos de interés ¿Qué hubiera hecho él?

  • José Ramón Pin Arboledas es profesor del IESE
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