Josep Vilarasau junto a una pintura de Dalí, en 2004
Josep Vilarasau (1931 – 2026)
Arquitecto de la gran expansión de La Caixa
Dirigió la entidad entre 1976 y 1999 y la presidió hasta 2003
José Vilarasau Salat
Financiero e ingeniero
Bajo su mando se sentaron las bases para convertir La Caixa en un gigante financiero, apostando por la tecnología, promoviendo una expansión territorial decisiva
A Josep Vilarasau le gustaba decir que no tenía ni idea de telecomunicaciones, aunque fue director adjunto de la Compañía Telefónica; ni de petróleo, aunque fue director general de Campsa; ni tampoco de deuda, aunque fue, en 1969, director general del Tesoro y Presupuestos y, posteriormente, de Política Financiera.
«Cuando un directivo llega nuevo a un sitio, más que decir o hacer, tiene que preguntar y escuchar. Aprende muy deprisa si pregunta y escucha mucho. Y llega un día en que pregunta y los demás quizás ya no le saben contestar. O ya sabe encontrar quién le podrá contestar», afirmó, en 2012, en una entrevista al periódico catalán Ara.
Un bagage que le sirvió para su gran salto a la Caja de Pensiones para la Vejez y Ahorros, germen de la actual La Caixa, donde ocuparía cargos de la máxima responsabilidad durante casi tres décadas. Fue, entre 1976, director general; y posteriormente, hasta 2003, presidente de la entidad.
Durante esos años fue el gran arquitecto de la expansión a nivel nacional de lo que hasta entonces era sobre todo una caja asentada en las provincias catalanas. Bajo su mando se sentaron las bases para convertir La Caixa en un gigante financiero, apostando por la tecnología, promoviendo una expansión territorial decisiva. También ideó la construcción del grupo industrial, que ha llevado a Criteria, matriz de La Caixa, a mantener importantes participaciones en una decena de empresas estratégicas
«Fue uno de los mejores banqueros del siglo XX, y reforzó los cimientos de La Caixa, proyectándola imparable hacia el futuro», según el presidente de la fundación, Isidro Fainé, a quién el mismo fichó, en 1981, durante un vuelo del Puente Aéreo entre Madrid y Barcelona. Tuvo también un papel relevante en la creación de la colección de arte contemporáneo de la Fundación.
«Fue una de las figuras más decisivas en la historia de nuestra entidad. Quienes tuvimos la oportunidad de trabajar a su lado destacamos su visión, su capacidad para anticiparse a los cambios y su firme compromiso con el proyecto de La Caixa», según el presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa.
Vilarasau, casado y con tres hijos, seguía aún vinculado al conglomerado como presidente de honor de la Fundación La Caixa, cuya primera línea abandonó forzosamente en 2003, empujado por una ley catalana que llevaba el sello de Artur Mas.
«En Cataluña se manda desde la plaza de Sant Jaume, no desde la Diagonal»» justificaría después el líder convergente, muchos años antes de echarse al monte persiguiendo una independencia que Vilarasau nunca respaldó. Como él mismo dejó dicho en El País: «Si me preguntan cómo la veo, respondo que no la veo»