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Sandro Mazzola

REMITIDA / HANDOUT por INTER DE MILÁN
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
19/9/2026

Sandro MazzolaEuropa Press

Sandro Mazzola (1942-2026)

Azote del Real Madrid en los sesenta

Mito del mejor Inter de Milán de la historia, este centrocampista de vocación ofensiva también marcó una época con la Selección italiana

Sandro Mazzola

REMITIDA / HANDOUT por INTER DE MILÁN
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
19/9/2026
Nació en Turín el 8 de noviembre de 1942 y falleció en Milán el 19 de septiembre de 2026

Alessandro Mazzola

Futbolista

Ingresó en las categorías inferiores del Inter de Milán en 1957, saltó al primer equipo en 1961 y, a lo largo de 16 temporadas, ganó, además de las dos ligas de campeones, cuatro ligas y y dos copas intercontinentales. Con la Selección italiana, se proclamó campeón de Europa en 1968 y cayó frente a un Brasil majestuoso en la final del Mundial de 1970.

Estadio Prater de Viena, 27 de mayo de 1964, final de la Liga de Campeones entre el Inter de Milán de Helenio Herrera y el Real Madrid de Miguel Muñoz. Los blancos, en plena transición, alineaban a un Di Stéfano y a un Puskas que ya daban sus últimos coletazos, a un Gento algo más joven y a integrantes del futuro equipo yeyé (Amancio, Zoco o Pachín), brillantes, si bien aún no habían eclosionado. Enfrente, los italianos exhibían a un equipo perfectamente engrasado con defensas de la talla de Burgnich o Fachetti, con Luis Suárez dirigiendo el juego y, sobre todo, con un jovencísimo Alessandro, Sandro para el gran público, Mazzola como principal centrocampista de vocación ofensiva.

El partido plasmó a la perfección el choque entre un equipo en fase ascendiente y otro en fase de estagnación. Dicho de otra forma: en aquella final de Viena los blancos no estuvieron en ningún momento a la altura de las circunstancias, siendo dominados por los nerazzurri en todos los aspectos del juego: los defensas Pachín, Zoco y Muller no pudieron nada frente a las genialidades de un Mazzola que anotó dos de los tres goles de su equipo, con el que repetiría triunfo europeo al año siguiente contra el Benfica de Eusebio. Mazzola había llevado al Inter al mejor momento de su historia.

La relación de Mazzola con el fútbol tiene, en primer lugar, una componente familiar trágica en su condición de hijo de Valentino Mazzola, capitán y símbolo de aquel gran Torino -mejor que la Juventus en aquel momento-, cuyos integrantes, sin excepción, perecieron cuando el avión en el que volvían a Turín se estrelló al lado de la basílica de Superga. El recuerdo de su padre y el deseo de emularle sirvieron de alicientes para el joven Sandro.

Lo menos que se puede decir es que estuvo a la altura de las circunstancias: tras haber ingresado en las categorías inferiores del Inter a la edad de 15 años, con 19 este jugador de un solo club empezó a jugar en Serie A en 1961. En las 16 temporadas en que permaneció al más alto nivel, ganó, además de las dos ligas de campeones, cuatro ligas y dos copas intercontinentales. Mazzola, que destacaba por sus cualidades atléticas, acrobáticas y de regate, así como por su habilidad para el repliegue defensivo –no todos los atacantes saben hacerlo–, formó, en compañía de Burgnich y Facchetti la columna vertebral de la Selección italiana que se proclamó campeona de Europa en 1968 y que cayó frente a un Brasil majestuoso en la final del Mundial de 1970.

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