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José Antonio de Yturriaga BarberánEl Debate

José Antonio de Yturriaga Barberán (1936-2026)

Erudición diplomática y jurídica

Embajador de España en varios países, Rusia entre ellos, y doctor en Derecho Internacional, solía dejar una mirada lúcida sobre un mundo convulso

Nació en Granada el 12 de octubre de 1936 y falleció en Madrid el 30 de octubre de 2026

José Antonio de Yturriaga Barberán

Embajador de España

Doctor en Derecho, diplomático desde 1965, fue embajador, entre otros países, en Irak, Irlanda y Rusia.

José Antonio de Yturriaga Barberán, embajador de España, fue una personalidad original en varios sentidos. Diversas anécdotas así lo plasman.

Primero, en lo formal: la pajarita que siempre lucía –al igual que otro compañero de carrera, Inocencio Arias– hacía que nunca pasase desapercibido en cualquier acto en el que participara, sin que el peculiar atuendo difuminase nunca su mensaje de fondo, en general bastante sólido. En segundo lugar, porque reventó un molde durante su época estudiantil al convertirse en el primer delegado de Facultad –de Derecho, en Sevilla– no adscrito al entonces único autorizado Sindicato Español Universitario. Por último, porque tal y como recuerda Susana Sanz Caballero en su blog de la Universidad San Pablo CEU, ya como diplomático, De Yturriaga descubrió «en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, que el pueblo granadino de Huéscar seguía en guerra con Dinamarca desde las guerras napoleónicas, y promovió la firma de un simbólico armisticio en 1981 representando él mismo a la delegación española».

Una carrera diplomática en la que ingresó en l965 tras haberse doctorado por la Universidad Complutense, en la que impartió clases de Derecho internacional, quedando trazada su vía: una combinación de diplomacia activa y de reflexión jurídica. Empezó el joven diplomático De Yturriaga defendiendo los intereses de España en Liberia, simultaneando ese destino con otros países africanos recién independizados, antes de pasar a servir en el consulado general de España en Düsseldorf. También, en 1975, pudo presenciar en Lisboa las convulsiones políticas de Portugal justo después de la Revolución de los Claveles.

En Madrid desempeñó, entre otros, los cargos de subdirector general de Cooperación Terrestre, Marítima y Aérea, jefe de la Asesoría Jurídica Internacional y secretario general técnico del Ministerio de Asuntos Exteriores. El segundo de ellos le permitió participar en las negociaciones de Montego Bay (Jamaica) que redefinieron en profundidad las bases del Derecho Internacional del Mar.

En los 80 inició De Yturriaga su trayectoria como embajador. Primero en el Irak enfrentado a Irán en una guerra de ocho años, posteriormente en Irlanda, en los organismos internacionales con sede en Viena, y, entre 1996 y 1999, en la inestable Rusia regida por Boris Yeltsin. Su último destino como máximo representante de España fue embajador en Misión Especial para el Derecho Internacional del Mar, su materia de predilección.

La jubilación de De Yturriaga no fue nada pasiva, siendo ponente en actividades académicas y escribiendo memorias o artículos. Uno de los últimos sobre la crisis de Ceuta: Una vez superada con éxito la prueba de la vulnerabilidad de Ceuta y la posibilidad de ocuparla en un pispás, «business as usual», España ya está advertida de cómo se las gasta el Moro. [Jorge]Dezcallar ha advertido que a Marruecos hay que tratarlo con respeto, porque, –como ha dicho Álvarez de Sotomayor– es el país que más daño nos puede hacer, pero también con firmeza y eso es algo que le falta a este gobierno. Y «de estos polvos, estos lodos». Más claro, el agua.