07 de febrero de 2023

Cosas que pasanAlfonso Ussía

Reyes de verdad

Él, S.M. Piotr I de Monclovia, vistió un 'batik' indonesio, aparentemente horroroso, pero con mucho mensaje

Creo que Pedro Sánchez y su distinguida y saunífera esposa, Begoña Gómez, harían bien en imitar la vestimenta en los eventos internacionales de Sus Majestades los Reyes Piotr y Bigognia de Monclovia, que han causado asombro y veneración en la inútil reunión del G-20 celebrada en Bali, Indonesia. Eso es tener majestad. Mientras el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, se presentaba con una camisa blanca y pantalones grises marengo, los Reyes de Monclovia, Piotr I y Bigognia después, lucieron en la recepción nocturna balinesa con especial resplandor. Ella, que siempre acompaña a su esposo a los viajes y congresos a los que no acuden las mujeres del resto de los mandatarios y «líderes» mundiales, vistió con los colores de la bandera de Ucrania, que le sientan divinamente. Creo que Zelenski, cuando supo del detalle, se emocionó con tan incomensurable hondura, que no pudo reprimir el caudal de sus lágrimas, lo que Virgilio, el poeta latino creador de las metáforas, definió como «el amargo dulzor del ánimo». Él, S.M. Piotr I de Monclovia, vistió un batik indonesio, aparentemente horroroso, pero con mucho mensaje. La elegancia no está en la prenda, sino en la manera de llevarla. El batik le venía un poco largo, pero esos pocos centímetros de más no le reducían la distinción. Por otra parte, entonaba a la perfección con los pantalones pitillo negros, muy propios de la tradición protocolaria del Reino de Monclovia. Su llegada a la cena oficial, con ese paso natural y parsimonioso que sólo los grandes líderes mundiales atesoran, dejó sin habla a los propios indonesios. Lástima que el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, luciera un batik idéntico al de Piotr I de Monclovia, lo que restó importancia al brillante vestido de la Reina Bigognia con los colores de la bandera de Ucrania. De cualquier manera, Lavrov no cubría sus gambas con pantalones pitillo, sino con pantalones normales, lo cual le restó prestancia y autoridad. La imagen de la reunión del G-20 que ha dado la vuelta al mundo no ha sido otra que la de los Reyes de Monclovia, Piotr I y Bigognia después, con el presidente de Indonesia Joko Widodo y su bella pero bajita esposa, Iriana Joko Widodo, que allí es habitual que ellas asuman los mismos apellidos que ellos. Por poner un ejemplo contundente y cristalino. Si el presidente de Indonesia se llamara, en lugar de Joko Widodo, Mojuko Lapola, su esposa no podría presentarse como Iriana Joko Widodo, y se vería obligada a asumir sin rechistar el nombre de Iriana Mojuko Lapola. Espero que haya quedado diáfana para el entendimiento mi sutil aclaración.
Durante los discursos, S.M. Piotr I de Monclovia como líder internacional más aclamado, exigió al ministro ruso Lavrov el inmediato fin de la invasión de Ucrania, y Lavrov, impresionado por las palabras del Rey de Monclovia, le respondió que no. Entre dos personas que van vestidas con la misma prenda balinesa, la sinceridad prevalece sobre la diplomacia.
Después del éxito de la gestión, los Reyes Piotr y Bigognia de Monclovia embarcaron en su Airbus particular y retornaron a Monclovia con los deberes hechos. Fueron recibidos en su precioso palacio por su Pelota Mayor del Reino y ministro de Presidencia, de Relaciones con las Cortes y de la memoria Democrática de Monclovia, Felicias Bognalovsky, el cual, aprovechando la euforia del momento, solicitó a Piotr I que le donara el batik azul tornasolado en carmesíes para exponerlo en el Museo de la Elegancia, el más visitado de Monclovia.
Y ella, como no había hecho nada de nada durante el viaje oficial, se retiró a descansar.
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