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Al bate y sin guanteZoé Valdés

No

Sydney Sweeney ha demostrado no sólo su talento y una belleza rara frente a las cámaras, sino también una personalidad firme y auténtica fuera de ellas

Sydney Sweeney, reconocida actriz estadounidense que ha conquistado al público con sus interpretaciones en series como Euphoria y The White Lotus, y en la película Americana (que recomiendo con urgencia), ha demostrado en múltiples ocasiones no sólo su talento y una belleza rara frente a las cámaras, sino también una personalidad firme y auténtica fuera de ellas. Uno de los episodios más comentados recientemente ha sido el «no» rotundo que dio a una periodista durante una entrevista, un gesto que ha generado debates sobre el papel de las figuras públicas y los límites con los medios de comunicación.

Durante una sesión de prensa programada para promocionar uno de sus proyectos más recientes, la periodista formuló una pregunta considerada por muchos como invasiva o fuera de lugar, con relación a los genes de la actriz y a una publicidad que ella interpretó de la marca de jeans American Aigle, en la que Sweeney juega con la pronunciación de ambas palabras, donde se pudiera confundir «genes» con «jeans»… Sin titubear, Sydney Sweeney respondió con un claro y contundente «no», dejando en evidencia que no estaba dispuesta a abordar ese tema, el tema impuesto de si ella creía de verdad siendo blanca poseer mejores genes. Su negativa fue inmediata, directa y sin rodeos, lo que sorprendió tanto a la entrevistadora como a quienes presenciaron la escena.

El momento rápidamente se viralizó en redes sociales, donde las opiniones se dividieron. Por un lado, hubo quienes aplaudieron la actitud de Sydney, resaltando la importancia de establecer límites y proteger la privacidad, incluso siendo una figura pública. Muchos usuarios expresaron su apoyo, señalando que las celebridades también tienen derecho a decidir los aspectos de su vida que deseen compartir y cuáles prefieren mantener en reserva. Sobre todo porque la publicidad fue actuada por ella, y no escrita de su puño y letra.

Por otro lado, algunos medios y comentaristas cuestionaron si la reacción fue demasiado tajante, argumentando que los periodistas, en su labor, buscan profundizar en temas de interés para la audiencia. Sin embargo, la mayoría coincidió en que la forma en que la actriz manejó la situación fue respetuosa y ejemplar, marcando un precedente sobre la importancia del consentimiento y el respeto en las entrevistas. Quedó impertérrita, fija su mirada en la sujeta que tenía delante y que pensó tal vez que la descolocaría, con su actitud sucedió todo lo contrario.

El gesto de Sweeney abrió un debate –digo yo que innecesario, aunque a estas alturas ya nadie sabe nada de qué es necesario y qué no– sobre la relación entre los famosos y la prensa. No obstante, ya sabemos que la prensa necesita de lo estúpido y banalizar la polémica para poder reafirmarse, pues se encontró en este caso con una chica de acero «inolvidable».

¿Hasta dónde llega el derecho de los periodistas a preguntar? ¿Cuándo es legítimo que un entrevistado se niegue a responder? En el mundo del espectáculo, donde la vida privada y las opiniones más allá de los temas pactados suelen estar bajo constante escrutinio, momentos como este recuerdan que detrás de cada personaje público hay una persona con emociones, historias y, sobre todo, límites propios, y genes inteligentes.

La actitud de Sydney Sweeney servirá de ejemplo en el futuro para otras celebridades y figuras públicas, reafirmando que no sólo es válido, sino imprescindible, saber decir «no» cuando se trata de preguntas incómodas, invasivas o simplemente ajenas al motivo de la entrevista. Su respuesta reafirma el derecho de todas las personas, sin importar su nivel de fama, a proteger su intimidad y a comunicar de forma asertiva sus límites.

El «no» intencional y rotundo de Sydney Sweeney a esa periodista es mucho más que una anécdota viral: es una declaración de principios sobre el respeto, la autenticidad y la autonomía personal e individual. Este episodio invita a la reflexión tanto a los medios como al público acerca de la importancia de mantener un equilibrio entre el interés informativo y el respeto por la persona detrás del personaje.

Hace muchos años, un amigo me contó que se encontraba escribiendo un libro que se titularía No, únicamente con esa simple negativa. Y que a través de esa palabra se esforzaría en lograr una historia de la cantidad de veces tan importantes en la historia en la que un «no» valió muchísimo más que un sí. Desgraciadamente mi amigo falleció y sus familiares no encontraron rastros de ese libro ni de ningún otro, lo que no deja de ser raro, porque él no era de hacer promesas en el aire, aunque siendo francés casi siempre iniciaba una conversación con la típica frase: «Non, mais...». En cualquier caso Sydney Sweeney se ha marcado un «no» firme aunque discreto, acompañado de un gesto impertérrito, de indiferencia o poniendo cara de póker, la que situó a la impertinente en el lugar que le corresponde: en el de la Nada.

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