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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Sánchez ya no gana ni al parchís, debe irse

No nos distraigamos con la lectura de los medios del régimen, lo mollar aquí es que el PP está ganando todas las elecciones y el PSOE está en caída libre

Escucharemos estos días todo tipo de análisis sobre las elecciones de Aragón, dándole la vuelta a cada costura del calcetín electoral, rebuscando mil lecturas. Según muchos sesudos politólogos del régimen, Vox y la Chunta Aragonesista han ganado este domingo los comicios en Aragón y el PP ha resultado derrotado. Del PSOE, ni se habla.

Veamos, por ejemplo, el especial de anoche de TVE, donde las caras eran de pompas fúnebres y Pepa Bueno presentaba un rictus tipo cólico nefrítico. Allí, una de esas periodistas de supuesta cuota de derecha que en la práctica son de izquierdas abroncaba al PP cuando con el 2,7% del escrutinio se indicaba que iba perdiendo un escaño. La tertuliana cargaba contra Azcón por su error de haber adelantado las elecciones. Para ella, la noticia de la noche estaba muy clara: batacazo del PP.

Vivimos en un país curioso, donde si ganas unas elecciones en una región donde las mayorías absolutas son una rareza, resulta que eres un paria que ha perdido.

La conclusión real que deberían arrojar los comicios aragoneses es otra: el PP encadena victorias electorales, es el partido que está ganando todos los comicios en España; el PSOE, que durante muchas décadas fue la formación hegemónica, está en caída libre salvo en Cataluña -donde lo representa una franquicia filonacionalista- y encadena un costalazo con otro; y Vox, que es la formación al alza, experimenta una fuerte subida en su tercer puesto.

Sánchez está acabado electoralmente. Ya no gana ni al parchís. Los aburridos e incontestables datos están ahí. Desde que Feijóo aterrizó en Madrid, el PP ha sido el partido más votado en las autonómicas, las municipales, las europeas y las generales, citas que se saldan todas con patinazo socialista. Es decir, nos está gobernando un partido que no solo perdió las generales de 2023, sino que se ha convertido en una marca electoralmente comatosa, que pronto rivalizará por la segunda plaza con Vox

En una democracia, un presidente que carece de una mayoría parlamentaria que lo sustente, que está maniatado, y cuyo partido pierde elección tras elección, estaría convocando elecciones hoy mismo. Si el pueblo te está diciendo que no te quiere cada vez que se abre una urna, la conclusión es evidente: tienes que largarte. Lo contrario supone una alteración de la democracia de pulsión autoritaria, y más cuando el impostor se sostiene con el apoyo chantajista de partidos que odian a España y aspiran a descuartizarla.

¿Se ha columpiado Azcón, un candidato gris y sin carisma, al adelantar los comicios? Sí, pues al final no ha ganado nada, de hecho ha perdido dos escaños. ¿Vox está muy fuerte, con un PP que con su híper centrismo le ha regalado parte del flanco diestro? También. Pero aquí lo medular es que una candidata que era hasta ayer la portavoz del Gobierno de Sánchez, la cara de su régimen, ha sido vapuleada por los aragoneses. Lo cual resulta harto revelador, pues Aragón es la región donde las marcas testan sus nuevos productos, al considerar que encarna la España prototípica.

Sánchez vuelve a perder, con el peor resultado de la historia de su partido en Aragón. Es injusto que continúe en el poder cuando es patente que los españoles no lo quieren, ni a él ni a un frente de izquierdas que ya no suma.

Por lo demás, será casi imposible que se formen gobiernos estables. Vox está creciendo mucho desde que rompió sus acuerdos con el PP y no va a cambiar de estrategia. Con todo el derecho, aspiran a acabar con los populares, a los que considera su auténtico enemigo en su meta de convertirse algún día en primera fuerza, algo que ahora mismo les interesa más que acabar con Sánchez y dar estabilidad a España.

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