Fundado en 1910
Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Te arrojo por la borda y te lanzo un flotador

El llamado «escudo social», que es el subsidio a lo peronista de siempre, encubre un inmenso fracaso económico

Las recetas económicas, zurdas y diestras pueden resumirse de manera tan sencilla que darían para una de aquellas explicaciones didácticas de los Epi y Blas de nuestra ya lejana infancia:

La izquierda propone una fiscalidad muy gravosa para particulares y empresas. Un enjambre regulatorio, que convierte el emprendimiento en una tarea hercúlea. Crecientes cargas en nombre del ecologismo, que lastran a las compañías y las hacen menos competitivas. Y cotizaciones altas y jornadas laborales cortas.

Ese cóctel tan sagaz acaba ralentizando la inversión local y foránea y reduciendo los beneficios de las empresas, que en España por desgracia son demasiado canijas –nuestro tamaño tipo es un 36 % más pequeño que la media europea–, lo cual provoca una epidemia de sueldos bajos. La realidad, nos guste o no, es que el Santander, Repsol o Inditex pagan mejor que la entrañable pelu de Pili y el taller de Manolo.

El recetario «social» compuesto de brasa fiscal, asco al empresario e intervencionismo a saco, acaba descangallando siempre la economía. ¿Y qué hace entonces la izquierda que la ha averiado? Pues dopa el mercado del empleo, creando más puestos de funcionarios, que se pagan a deuda, y ofrece subsidios, que en el caso del Gobierno de Sánchez son vendidos con el pomposo eufemismo propagandístico de «escudo social». Es decir, la izquierda primero te hace pobre y luego alardea de que te salva de sus destrozos mediante subsidios de vieja escuela peronista.

El modelo derechista es diferente (al menos fuera de España, pues aquí hasta los partidos de supuesta derecha se han contagiado en economía del virus socialdemócrata del perenne modelo PSOE). La propuesta alternativa a la de la izquierda ofrece una fiscalidad contenida, intervencionismo bajo, apuesta por la excelencia académica como punta de la innovación y una ayuda social contenida, centrada en los casos de auténtica necesidad. La derecha cree que abusar de los subsidios resulta contraproducente, pues está demostrado que frena la iniciativa personal y genera molicie.

El INE, que no es sospechoso, pues su cúpula fue decapitada en su día por Nadia Calviño para colocar una que barriese para la Moncloa, acaba de publicar su informe de condiciones de vida en España, el país que, según el Gobierno «va como un cañón». Las conclusiones suponen el demoledor retrato de un fracaso:

Una cuarta parte de nuestra población está hoy en riesgo de pobreza extrema, dato que se eleva a un 34 % entre los menores de edad. El ingreso medio anual por español es de solo 15.620 euros. El 36 % de nuestros compatriotas no pueden permitirse vacaciones, ni gastos imprevistos.

Despertemos de una vez de la empanada propagandística que soportamos. Los siete años de mandato de socialistas y comunistas han provocado lo que sucede cada vez que se implantan sus ideas: aumenta la miseria, se fomenta la igualación a la baja y el Gobierno acaba alardeando de que tira un flotador salvífico a aquellos a los que él mismo ha arrojado por la borda.

El día que España deje de ser socialdemócrata asombrará al mundo con su éxito (véase el fenómeno que está empezando en Argentina). Pero dudo que lo veamos. A la oposición también le gusta más el intervencionismo estatista y el «escudo social» sostenido a deuda que la economía liberal abierta.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas