Fundado en 1910
Unas líneasEduardo de Rivas

Sánchez es guay

La factoría monclovita ha puesto en marcha ya la maniobra de blanqueo al candidato: habla de libros en TikTok, hace bromitas con Broncano y escucha a Rosalía

Esta semana parece haber quedado demostrado que la amenaza de Junts no era un simple farol. El socio de Waterloo ha puesto el pulgar hacia abajo y Sánchez se las va a tener que ingeniar muy bien para aprobar cualquier cosa que proponga en el Congreso. Quedó patente en la última comparecencia del presidente en la Cámara baja, donde Miriam Nogueras le profirió insultos que Armengol nunca habría permitido al PP o a Vox. Cuestión de clases.

Sin apoyo parlamentario y sin Presupuestos, lo más normal en cualquier democracia sería convocar elecciones y que fueran los ciudadanos los que decidieran el futuro. Pero como Sánchez está dispuesto a ser el primero en todo, esta vez quiere ser el primer presidente en gobernar toda una legislatura sin aprobar cuentas, simplemente prorrogando las de las urnas anteriores.

En Moncloa ya dan por amortizado este Gobierno y solo esperan el mejor momento para convocar los comicios. Porque las elecciones no serán cuando convengan a España, sino cuando mejor le vengan a Pedro Sánchez. De ahí que la factoría monclovita haya puesto en marcha ya la maniobra de blanqueo al candidato. El voto joven ha caído en manos de la derecha, así que toca crear una imagen diferente del presidente y dejar claro que Sánchez es guay, que hace bromitas con Broncano y que escucha a Rosalía. Se le ha abierto una cuenta de TikTok, se le ha puesto a recomendar libros los fines de semana y se le ha vestido de rockero para visitar Radio 3.

Sánchez es tan guay que se pone el disfraz de rockero igual que el de juez para sentenciar la inocencia del fiscal general en mitad de su juicio. Será que la división de poderes es también un invento de la ultraderecha, como la corrupción que acecha a su entorno. Será que los jueces no merecen el respeto del presidente del Gobierno de un supuesto Estado de derecho y que solo validará la decisión que tome el Tribunal Supremo si es favorable a sus intereses políticos. Porque García Ortiz podrá ser declarado culpable o no de la revelación de secretos del novio de Isabel Díaz Ayuso, pero la obligación del presidente será acatar la decisión, sea cual sea y no correr a redactar un indulto en el caso de que sea sentenciado.