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HorizonteRamón Pérez-Maura

Deplorable 'Anatomía de un instante'

Esta es la televisión que se hace hoy en España. Y lo malo es que el gran público se cree que son documentales históricos

Hace unos años se estrenó en televisión –creo recordar que en Tele5– una serie sobre el noviazgo y compromiso del Príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz, hoy felizmente Reyes de España. Los desvaríos sobre la vida de la Familia Real eran tan disparatados que provocaban carcajadas, para mí, sólo contenidas por la indignación que me generaba una producción más propia de la telebasura.

Me he acordado mucho de lo que pensé entonces viendo en Movistar+ la serie Anatomía de un instante a la que se ha cubierto de elogios en todas partes. Yo leí el libro de Cercas en su día y me pareció que, literariamente, era una obra maestra. Su ritmo, cómo movía los personajes… Pero me cuidé mucho de considerarlo una obra histórica y el autor nunca reivindicó que lo fuera. O al menos yo no me enteré de que lo hiciera. Me pareció que la trama –de ficción– quería presentar al Rey, a Adolfo Suárez y a Torcuato Fernández-Miranda como tres traidores. Al Rey a su juramento a las Leyes Fundamentales; a Suárez a la Falange, pues era ministro secretario general del Movimiento cuando lo nombró el Rey presidente del Gobierno; y a Torcuato como traidor a Franco y su voluntad por haber ideado la fórmula «De la ley a la ley» que engendró el brillante profesor asturiano. Y que lograba que nadie traicionase su juramento.

Ese argumento novelesco podría haber tenido un sentido televisivo, pero es que ni eso queda claro en la trama deplorable que han construido. La sucesión de despropósitos es infinita. Suárez y el general Armada, ¡tutean al Rey! A mí me consta que, al menos desde el día en que el Rey lo nombró presidente del Gobierno, Suárez jamás tuteó al Rey. Ni en las comidas en que estaban los dos matrimonios juntos y casi solos. Y no tengo la más mínima duda que en la mentalidad del general Armada, tutear en lugar de tutelar al Rey de España era inconcebible. Y a Suárez se le presenta como un trepa sin valorar nada lo mucho que hizo para llevar a España a la democracia. A Carmen Díez de Rivera, que fue jefe de Gabinete de Adolfo Suárez en 1977, la presentan en ese puesto en 1979, mucho después de su salida de la Moncloa. Y la ponen sirviendo vasos de agua a Suárez. Hace falta no tener ni idea de quién y cómo era Carmen. Siempre tuvo a gala que jamás en su vida había servido un café. Nos presentan al general Gutiérrez-Mellado como un héroe entre parte del Ejército cuando la triste realidad es que era despreciado por buena parte de sus compañeros de armas. Por no hablar de la caracterización de muchos personajes. Como José Mario Armero: bajo, gordo y calvo.

Hay cosas que requieren una mínima documentación. Muy poca, pero alguna. Las condecoraciones que luce el Rey las debieron comprar al peso en el Rastro. Incluido el supuesto collar del Toisón de Oro que luce Don Juan Carlos. Y se dio la casualidad de que vi ese capítulo el pasado viernes, el día de la imposición de esa condecoración por el Rey Felipe a cuatro nuevos titulares. Y qué decir de la escena en que, la noche del 23F, el general Armada es conducido de Capitanía al Congreso de los diputados por un chófer con gorra de plato y no por un soldado de uniforme. Risible si no fuera porque todo ello es verdaderamente deplorable. Esta es la televisión que se hace hoy en España. Y lo malo es que el gran público se cree que son documentales históricos.