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Tips para poder educar en tiempos líquidos: cómo el «aikido familiar» puede sostener a nuestros hijos

Claves prácticas para convertir un entorno acelerado en una oportunidad de crecimiento y arraigo

Mario Alonso Puig habló en Mallorca sobre el estrés y cómo manejarlo en la vida cotidiana, recordando que cada vez estamos más sometidos a su presión. No se trata de evitarlo sino de aprender, como él decía en una charla a finales de este año, a aplicar el Aikido para transformar situaciones de confrontación en oportunidades de crecimiento personal.

Pues con la educación, igual. Tenemos que tratar de practicar ese aikidismo educacional, para poder darle la vuelta a estos obstáculos que se nos presentan hoy para educar a nuestros hijos: un contexto cultural pobre, ello lo vemos reflejado en las series o en la música ( raps, reguetón).

Otra barrera sería la desacralización de la vida, convertida en algo totalmente materialista y egoísta, por ejemplo ese endiosamiento con el trabajo del hombre moderno, que nos hace estar hiperocupados y ser hipercompetitivos.

Por último, todo este estrés de la sociedad actual desemboca en una sociedad medicalizada, donde se oculta el sufrimiento y cuya respuesta a la angustia existencial es recetar pastillas. Un síntoma del derrumbe de estos aspectos comentados es la crisis demográfica que no sólo tiene que ver con lo económico, y es que tenemos una cultura anticonceptiva muy arraigada en la que el hijo se ve como una exigencia o un trofeo.

Entonces, ante este contexto tan degradado, ¿cómo le damos la vuelta? ¿cómo hacer el Aikido? Pues está claro que lo más importante es el arraigo familiar, ese lugar donde se vuelve siempre a pesar de las dificultades. Y como ahora, nos encanta la cultura de los tips, aquí van algunos, no porque sepa más, sino porque como madre de familia, pienso que debemos colgar en nuestra nevera, la mía la primera:

tiempo de calidad... y cantidad

Momentos de estar con los hijos exclusivamente, sin pensar en el móvil o la cocina, pero también lo es el tiempo de «cantidad». Simplemente estar. Los hijos deben percibir la presencia de los padres en casa, saber que hay alguien allí cuando vuelven. No hay mayor seguridad que el hogar en un mundo cambiante.

recuperar la disciplina sana y necesaria

Cada hijo es diferente y tiene una tolerancia diferente a la autoridad pero es importante que en casa haya una sana disciplina sobre aspectos fundamentales. Los límites son buenos, les sitúan y ordenan, detrás hay un bien para ellos.Aunque también hay que explicarles que cuando se equivocan hay un perdón. Los reñimos muchas veces, y nos olvidamos de perdonarles. Es importante inculcar el valor de perdonar.

No se puede educar en una burbuja

Es bueno que salgan y vean lo que hay, que tengan anticuerpos…para que así valoren el tesoro que tienen en casa. No hay familias perfectas, ni mejores ni peores hay familias con sus circunstancias. Lo importante es poner en valor la nuestra y los valores que se cocinan en ella.

La foto de los abuelos y bisabuelos

Es muy bueno hablar de nuestros antepasados, porque dice de la historia de tu familia y le da valor único…historias de los abuelos o bisabuelos, ver sus fotos antiguas, o saber de dónde vienen sus apellidos. La familia es una cultura, una tradición, un lugar de nacimiento.

Las pantallas no son neutras

Como padres si las pantallas nos dominan, a ellos los dominarán. Como siempre dar ejemplo: leer delante de ellos, conversar más o sentarse a comer o jugar juntos nos reportará más que cualquier pantalla. Y es que al final, las pantallas invitan a la comodidad y a la falta de esfuerzo, nos desconectan y deshumanizan.

Recuperar la virtud del pudor.

Nuestros hijos se encuentran con una avalancha de significados que relacionan la liberación del cuerpo con el empoderamiento, y contra una visión que les muestra el cuerpo como neutral. La hipersexualización del cuerpo lleva a una competitividad que genera problemas, como los trastornos alimentarios. Por eso el pudor no es una cuestión de disciplina ni algo moralizante, sino un modo de cuidarse ante el mundo. El modo en el que visten sus padres en casa y fuera es importante, serán reflejo para ellos de la importante de cuidarse a uno y cuidarse para los demás.

Transmitir la fe

Para transmitir la fe es muy importante la autenticidad de los padres. Decía San Juan Pablo II que nunca había olvidado la imagen dee su padre arrodillado frente al Santísimo. Hay que hacer ver a nuestros hijos cómo Dios actúa en sus vidas, y ellos tienen las antenas desarrolladas para esto. Las oraciones que aprendan en casa, las incorporarán a su vida de por vida. Rezar desde la cuna queda siempre.

En definitiva, son tips o enseñanzas que he ido aprendiendo como hija de mi casa e incorporando como madre en la mía…aspectos que creo que en estos tiempos líquidos en los que todo es relativo o cambiante pueden servirles a nuestros hijos de armas o maniobras de Aikido, como decía Puig, para no tener miedo y enfrentarse a la hostilidad con seguridad, confianza y obstinación.