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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Así da gusto

Por ese puesto pasó el profe de gimnasia infantil Ábalos. Por ese puesto pasó el bachiller Montilla. Ensalzarse o humillarse uno mismo depende del modelo con que te comparas. Los socialistas no suelen compararse con la 'crème'. Por eso tener una mera carrera universitaria y cuatro rebuznos en X les parece la leche

Pongamos que eres una persona normal. Por una de esas carambolas del destino, tu gran preparación llega a oídos de quien puede hacerte ministro. Y zas, ahí estás tú prometiendo el cargo ante el Rey, sin crucifijo ni Biblia, con la nueva gestualidad masónica y toda la mandanga. Ya casi nadie jura para que quede claro que no creen en Dios. Una ostentación. Prometes por tu conciencia y honor cumplir las obligaciones de ministro de la cosa de fomentar y de la cosa de moverse de manera sostenible. Pongamos que se te descarrila España por todos sitios. Por mucho menos han dimitido varios ministros de tu ramo en países civilizados, donde los presidentes no se comen el hígado de los miembros de su gabinete. Siendo tú normal, pides perdón, claro. De rodillas. Dimites y te sometes a todas las entrevistas que los medios de un país aceptable, sin canibalismo, quieran hacerte. Con total transparencia. Tu discurso ya no será político, carecerá de matices partidistas o de críticas que no se dirijan a ti mismo. El pueblo, quizá, acabe sintiendo alguna empatía. Al menos no pensará en ti sobre cadalsos, buscado por la soga. Se dirán: «a ver qué deciden los jueces», pero valorarán tu disposición a asumir las responsabilidades que correspondan.

Óscar Puente no es una persona normal. No saltó al ministerio del fomentar y del movimiento sostenible (¿móvil perpetuo?) por su extraordinaria formación técnica, que es lo mínimo que ahí se requiere. Claro que el listón había ido bajando a medida que las vías del sistema se fracturaban, un proceso largo. Fíjate: por ese puesto pasó el profe de gimnasia infantil Ábalos. Por ese puesto pasó el bachiller Montilla. Ensalzarse o humillarse uno mismo depende del modelo con que te comparas. Los socialistas no suelen compararse con la crème. Por eso tener una mera carrera universitaria y cuatro rebuznos en X les parece la leche. ¡Qué tío tan sólido y mordaz! Todo lo mordaz que puede ser un escupitajo. Jurar ya no juran, y prometer significa para Puente lo contrario que para el DRAE («obligarse a…») No les extrañe que la Real Academia acabe invirtiendo el sentido de «prometer», que devenga una palabra enantiosémica, como «nimio», que antes significaba excesivo, abundante. Prometer querrá decir no obligarse a nada.

De todos modos, ¿sobre qué conciencia y honor iba a obligarse él? Poco material hay ahí. Con lo cual las otras piezas del dominó no se caen: ni pide perdón, ni dimite, ni tolera entrevistas sin final feliz. «Así da gusto», le dijo a la hincha Intxahurraco. Y que lo digas, macho. Una entrevista masaje en la tele pública donde básicamente le preguntan por qué es tan cerda la oposición y son tan cerdos los medios, que no toman su palabra como cierre de las discusiones. Eso pasaba con los pitagóricos cuando se citaba de forma literal al maestro samio. La próxima vez, que Puente acuda a TVE con una toallita tapándole las partes. Túmbese. Así da gusto.