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HorizonteRamón Pérez-Maura

La traición en Gibraltar, detallada

El Ministerio de Napoleonchu ha publicado el acuerdo alcanzado el 11 de junio pasado en inglés. En ocho meses no han tenido tiempo de hacer una traducción jurada. Todos los españoles tienen derecho a conocer este acuerdo. Y Napoleonchu ha decidido que, si no hablan inglés, les pueden ir dando

Publiqué aquí el pasado 26 de febrero un artículo titulado Sánchez traiciona a España en Gibraltar. Advertía ahí que mi análisis estaba basado en la información que The Daily Telegraph había publicado la víspera. Ese mismo día 26, y sin redoble de tambores, el Ministerio de Asuntos Exteriores publicaba en su página web las mil páginas del acuerdo sobre Gibraltar que se había firmado el 11 de junio de 2025. ¿Qué razones ha habido para mantenerlo en secreto durante ¡ocho meses!?

La catedrática de Derecho Internacional Natividad Fernández Sola ha publicado un extraordinario artículo en El Debate, Gibraltar por la puerta de atrás, en el que se detalla y enumeran diferentes aspectos de esa traición.

Como ya dije en el artículo antes mentado, la Unión Europea delegó en España la negociación del futuro estatuto de Gibraltar respecto a la Unión. Desde el Tratado de Utrech en 1713 no hemos tenido una posición de tanta fuerza frente a la colonia. En lugar de aprovecharla, nos hemos rendido a los británicos. Los gibraltareños querían desesperadamente permanecer en la Unión. Y para eso, había una vía bien sencilla: que el Peñón volviera a la soberanía española como dice Fernández Sola. En lugar de eso, España ha aceptado que Gibraltar tenga lo que nunca tuvo: es territorio Schengen, algo que el Reino Unido siempre se negó a ser. Ahora, el acuerdo abre el mercado único a un país tercero, que es el Reino Unido, siempre que lo haga a través de su colonia, Gibraltar. Doble pelotazo para los llanitos a los que este comercio va a enriquecer como nunca, siendo un paraíso fiscal. Y mayor golpe para España a la que la prosperidad de ese paraíso sólo puede dañar.

Pero hay cosas mucho peores en el acuerdo.

En mil páginas no han encontrado dónde especificar cuál es el territorio de Gibraltar y cuál es el territorio que ocupa el Reino Unido ilegalmente. Lo que sin duda se traducirá a futuro en que los británicos aleguen, no sin razón, que hubo un reconocimiento tácito por parte de España de la ilegal ocupación del istmo. Y en el istmo está el aeródromo de la RAF, a la que se le mantienen todos sus privilegios.

Y hay una prisa incomprensible porque el acuerdo entre en vigor el próximo 10 de abril. Nada bueno puede haber en esa urgencia inexplicada. Para empezar porque se está ocultando el acuerdo a las Cortes. Se emplea el subterfugio de que es un acuerdo entre la UE y el Reino Unido. Y eso es cierto. Pero es un acuerdo que afecta a la soberanía sobre partes del territorio español. La Unión Europea no tiene competencias para definir la soberanía territorial de España y nuestra Constitución establece en el artículo 94.1 que debe haber autorización de las Cortes para tratados que afecten a la integridad territorial de la nación. Y el acuerdo puede implicar reconocer tácitamente que España ya no reivindica su soberanía sobre Gibraltar, no sólo sobre el istmo, por más que el artículo 2 del acuerdo diga lo contrario. Incluso se ha aceptado que Gibraltar, carente de estatuto jurídico para negociar un tratado internacional -que es lo que es este acuerdo- se sentara en igualdad de condiciones con el Reino Unido y la Unión Europea representada por España.

Podría enumerar otros detalles de la traición, pero creo que es mejor destacar algunos pocos como los ya mencionados. Y sólo un detalle más, no menor. Esta traición de nuestro Gobierno tiene una infamia aún mayor. El Ministerio de Napoleonchu ha publicado el acuerdo alcanzado el 11 de junio pasado en inglés. En ocho meses no han tenido tiempo de hacer una traducción jurada. Todos los españoles tienen derecho a conocer este acuerdo. Y Napoleonchu ha decidido que, si no hablan inglés, les pueden ir dando.