El fugado sin riesgo
En un avión fletado por el Gobierno de Argelia, la nación que sostiene a los comunistas del Frente Polisario –y los saharauis son sus principales víctimas-, Gali, ya curado de sus pupas, y con la complicidad del Gobierno de España, abandonó nuestro país con todos los honores
Decía –y lo practicaba- el gran Antonio Mingote que el humor no es otra cosa que la aplicación estricta del sentido común. En uno de sus magistrales dibujos de ABC, Antonio reprodujo una escena notarial. El notario leía un testamento. Sentados en torno a su mesa, los herederos, todos vestidos de riguroso luto y con gesto de amargura. Y entre ellos, sonriente, feliz, también de luto y con una minifalda sugerente, una joven rubia despampanante. En ese instante el notario leyó: EL FUGADO SIN RIESGO
-«Y a mi joven esposa, Pepita, que se casó conmigo por mi dinero, le dejo mi dinero». Sentido común.
En una brevísima historieta de Antonio de Lara «Tono», el genio autodidacta, coautor junto a Miguel Miura de comedias teatrales, y colaborador de la mejor época de «La Codorniz», Tono inmortaliza el encuentro de dos viejos amigos en una calle de Madrid. Uno de ellos va acompañado de su hija, tan guapa como atractiva. Y presume de ella.
-«Aquí, donde la ves, mi hija estuvo a punto de casarse con un Duque»;
–«Y ¿por qué no se casó?»; «porque no quiso el duque». Sentido común.
En una colina de las que rodean Bilbao, un paisano contemplaba su ciudad natal.
-¿Qué haces, Iñaqui?
-Estoy viendo cómo es Bilbao sin mí-.
Sentido común.
Con independencia de los riesgos asumidos, las trampas legales cometidas por el Gobierno y la ministra de Asuntos Exteriores y la visionaria bondad del magistrado-juez Santiago Pedraz, la fuga del jefe del Polisario Gali es una obra maestra del buen humor por el sentido común. Después de ser interrogado por su señoría, el juez Pedraz llegó a una conclusión benéfica favorable al violento y delincuente dirigente del Frente Polisario.
Permitirle la posesión del pasaporte falso –o diferente-, con el que había entrado en España, y no adoptar ninguna medida de precaución contra él por «no existir riesgo de fuga». El juez Pedraz, estrecho amigo del prevaricador Baltasar Garzón es así, y tiene esos caprichos. Entonces, Gali, que será lo que sea pero de tonto no luce ni un pelo, como no había riesgo de fuga, se fugó. Sentido común.
En un avión fletado por el Gobierno de Argelia, la nación que sostiene a los comunistas del Frente Polisario –y los saharauis son sus principales víctimas-, Gali, ya curado de sus pupas, y con la complicidad del Gobierno de España, abandonó nuestro país con todos los honores. Bofetada a Marruecos que Marruecos nos devolverá sin duda alguna. Cuando un Gobierno está conformado por un grupo de gamberros suceden estas cosas. Tenemos un ministro de Fomento y Transportes que es un chulo-barra y una ministra de Asuntos Exteriores que, por su manera de actuar, de hablar y de vestirse no lograría ni un voto en las elecciones a la vicepresidencia de la Asociación de Amas de Casa de Belchite.
Volverán a producirse graves incidentes en las fronteras de Ceuta y Melilla, que son también las fronteras de la Unión Europea. Nos invadirán centenares de pateras por las costas de las islas Canarias. Y se extremarán las medidas de fuerza. Todo, por el último regalo de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Cobijar a quien representa la violencia comunista en el Sahara. Confundir polisarios y saharauis es lo mismo que establecer comparaciones entre los independentistas violentos catalanes y los catalanes en general.
En este caso, el fugado que no se iba a fugar y se fugó nos ha dejado una muestra de sentido común. Pero de humor negro.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 3 de junio de 2021