NASA española
El presupuesto del proyecto es de cuatro mil ochocientos millones de euros. Sobra el dinero en España y la gente está muy ilusionada con nuestra aportación al espacio. El objetivo es que Spain sea la primera potencia espacial en aterrizar en Venus
Iván Redondo ha anunciado la inmediata creación de una NASA española. Construiremos cohetes, satélites y toda suerte de artilugios espaciales. Estamos en el buen camino.
El primer paso no es otro que el de elegir el nombre de la gran empresa. Los de la NASA se pueden enfadar con el plagio. De designarme asesor especial yo recomendaría Sacohesp, es decir 'Satélites y Cohetes Spain'. Ese mundo de los satélites y los cohetes es anglosajón y Spain encaja mejor que España. Además, Begoña Gómez está recibiendo clases de inglés, y sería un detalle de buen gusto y mayor respeto para nuestra First Lady colaborar en su aprendizaje.
Todos los empleados de La Moncloa son requeridos en inglés. Tomás se llama Thomas; Ceferino, Cepherin; Modesto, Modest y Juan de Dios, John of God, que en es el encargado de prepararle las coca-cola zero. –John of God, please, my coca-cola zero, very cold, very cold. –Of course, my first lady flower Bigonnia, in one pispás.
El segundo paso, establecer el lugar adecuado para la fábrica de cohetes y satélites y las rampas de lanzamiento. Le recomiendo a Iván Redondo que repase Tintín en la Luna. Se ofrecen ideas científicas excepcionales. Para mí, que la fábrica y las rampas de lanzamiento habrían de ubicarse en la costa, en tramos del litoral no excesivamente visitados por el turismo. Que la gorda se halle tomando el sol sobre una toalla y el cocodrilo hinchable a su vera, y le caiga encima el 'Sánchez I' no pilotado, se me antoja en exceso arriesgado. Propongo para la rampa zona de acantilado, de tal modo, que el cohete que transporte el satélite 'Sánchez II', al ser lanzado hacia el espacio, y por mucho que se precipite hacia abajo a los pocos segundos, vuele al menos durante su descenso en pos de las rocas. Lo más que puede hacer un satélite en esas condiciones es achicharrar a diez o doce cangrejos, que son los cangrejos comparados con la importancia del proyecto.
Según los planes de Redondo, el satélite tercero, el 'Sánchez III' irá tripulado. En principio se pensó en un mono, pero los de Pacma no lo aceptan. Se ha abierto la lista de aspirantes, sin éxito cuando escribo estas líneas. Pero el 'Sanchez III' lucirá, por pura coincidencia, los colores de la banderola efímera, la republicana, la hortera, rojo en el morro, amarillo en el cuerpo, y morado en la cola.
No se trata de reivindicar nada, sino de dotar de colorido festivo la negrura del espacio. En principio se pensó en el ministro Pedro Duque, pero éste delegó en el de Universidades, y el de Universidades al conocer la delegación, no ha vuelto por su despacho, lo cual apenas se ha notado porque no va al despacho desde hace meses.
Al final, Redondo pactará con Pacma y soltarán el satélite con un mono a sus mandos, pero procurarán que sea un mono que no se halle en peligro de extinción. Redondo es partidario del mandril común, y me sumo a su elección. La ventaja del mandril común respecto al resto de los primates es que nada divinamente, y si sobrevive al impacto contra la superficie del mar, puede alcanzar la costa con diez o doce brazadas, porque domina el crawl.
El presupuesto del proyecto es de cuatro mil ochocientos millones de euros. Sobra el dinero en España y la gente está muy ilusionada con nuestra aportación al espacio. El objetivo es que Spain sea la primera potencia espacial en aterrizar en Venus.
Creo que estamos ante una de las aventuras más apasionantes de nuestra Historia. Me dicen que hoy, cuando escribo, lunes 31 de mayo, en los despertares, Pedro Sánchez ha saludado con estas fluidas palabras en inglés a su esposa.
–Flower Bigonnia, my love, my little mouse. ¿Do you like my spacial program in colaboration with Ivan Baloon?
–¡Oh, my Peter, oh my love, yes, yes and yes!
Tenemos programa espacial.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 2 de junio de 2021