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en el recuerdoAlfonso Ussía

De tres patas

Los votos de los españoles no valen lo mismo ni influyen de similar manera. Nuestra democracia tiene tres patas, y entre Sánchez, Podemos, los separatistas, los pseudoterroristas y el granuja de Teruel, se preparan para serrarla de un hachazo

Lo que se propone el narciso psicópata equivale a un golpe de Estado en una democracia de tres patas. Renuncio a calificar sus palabras humillando a la Justicia y comparándola con la revancha y la venganza. No se trata de un imbécil, sino de un enloquecido por el poder que solo piensa en su hospedaje de lujo en La Moncloa. Si no concede el indulto a los golpistas sediciosos y rebeldes de Cataluña, peligran su palacio, su jardín, su futuro económico, sus helicópteros, sus aviones y sus derroches.

Aunque tenga solo tres patas, y cada día que pasa más deterioradas –el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial y el Poder Legislativo–, a nuestro sistema democrático le falta la cuarta pata, que es el principio de toda democracia. Una ley electoral justa y equitativa. Un ciudadano, un voto, con similar valor e influencia en las urnas y en su posterior recuento.

Para que Ciudadanos, por poner el ejemplo de un partido en decadencia, alcance dos escaños en las próximas elecciones generales –si el golpe de Estado no las elimina previamente–, necesitaría el 3,3 % de la suma total de los votos. Pero con menos votos, los partidos separatistas y nacionalistas acaparan muchos más escaños. Con el 2,4 de los votos, JxC obtendría 10 escaños; ERC, otros 10 escaños con el mismo porcentaje. El PNV, con solo un 1.8 % de los votos, conseguiría 7 escaños, y los pseudoterroristas de Bildu, 5 escaños con apenas el 1,2 % de las papeletas.

Se entiende el golpe de Estado que prepara Sánchez. Esa desproporción en el valor de los votos mantiene los escaños en los que Sánchez conserva su poder. Convertidos en número de votos, el PNV tiene 379.002 votos, ERC, 874.859 votos, JxC, 530.225 votos, y Bildu 221.073 votos. En total, unos pocos más de dos millones de votos (2.005.159) permiten a Sánchez y Podemos gobernar a 47.000.000 de españoles. Pero esa injusta, pervertida e infectada ley electoral no ha sido rozada ni por los Gobiernos de UCD, del PSOE democrático, del PP y del Frente Popular Socialcomunista de Sánchez y Podemos. El PSOE y el PP, malversando sus mayorías absolutas, han mantenido la mesa de la democracia coja, sin encargar la cuarta pata, la de la igualdad de valor del voto de todos los españoles.

Sánchez necesita acercar a los asesinos de la ETA al País Vasco e indultar a muchos de ellos, para mantener los apoyos del PNV y de Bildu. Y es imprescindible para él –España le importa un bledo–, indultar a los golpistas de ERC y JxC, en contra incluso del dictamen del Tribunal Supremo, para seguir disfrutando del gozo de sus abusos, derroches y traiciones. Iván Redondo, que está de capa caída desde las elecciones de Madrid, ha sido el acuñador de los argumentos viles que ha propagado el locoide para justificar su última barbaridad. Que en el espíritu de la Constitución no entran ni la venganza ni la revancha. Es decir, que la Justicia es revanchista y vengativa, y por ello no es Justicia, y que la pena por un grave delito hay que encuadrarla en la revancha y la venganza, que no en el cumplimiento de la ley.

Según informan algunos, en el PSOE se ha levantado alguna voz en contra del proyecto de golpe de Estado de Sánchez. Sucede que las voces en contra en el PSOE toman altura y caen estrepitosamente, fundiéndose con el silencio a cambio de mantener los pesebres y las dádivas. No todos son como Leguina, Redondo Terreros e incluso Alfonso Guerra. Están diseñados al estilo Simancas, el singular lameculos del PSOE, al que, por delicadeza, cortesía y respeto a su dimensión política e intelectual, llamaré a partir de ahora lamepompis.

Los votos de los españoles no valen lo mismo ni influyen de similar manera. Nuestra democracia tiene tres patas, y entre Sánchez, Podemos, los separatistas, los pseudoterroristas y el granuja de Teruel, se preparan para serrarla de un hachazo. Todo empezó con Zapatero y Sánchez va a culminar la destrucción de España. El indulto a los golpistas es un Golpe de Estado. Sencillamente.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 28 de mayo de 2021
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