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HorizonteRamón Pérez-Maura

Aldama nos cuenta el feminismo de Ábalos

El momento más revelador de la sesión de ayer: estaba la abogada de Koldo interrogando a Víctor de Aldama y se refirió al «señor Pedro Sánchez», momento en que Koldo se levantó y dio instrucciones a su letrada para que se refiriese a Sánchez como «señor presidente»

Sólo en esta España es imaginable que alguien sobreviva a la declaración ante el Tribunal Supremo de Víctor de Aldama. Una persona que confiesa haber delinquido, y, a continuación, nos dice que «Si hay una organización criminal –como sostiene la Fiscalía– el presidente del Gobierno está en el '1' del escalafón» donde a continuación ubica y por este orden a Ábalos, Koldo y a sí mismo. Destaco esto porque creo que cualquier testimonio de una persona que empieza por declararse culpable tiene mucha más credibilidad que la de quien solo intenta salir limpio de polvo y paja.

En este juicio ya hemos visto todas las artes de Ábalos, el hombre de la máxima confianza de Sánchez que presentó la moción de censura contra Rajoy para acabar con la corrupción y regenerar la política. Un hombre que se definió a sí mismo como feminista a fuer de socialista. Ahora ya sabemos que su feminismo era compatible con el consumo casi incansable de prostitución y según nos explicó Aldama en la sesión de ayer, su socialismo era compatible con llamar al jefe de la Policía para desahuciar a unos inquilinos de un piso de la Castellana que iban a ponerle a su nombre. España y él son así, señora.

La enumeración de marrullerías contada por Víctor de Aldama es infinita: que retiró su oferta por un complejo del barrio de Salamanca «porque Begoña Gómez lo quería para ella» –¿con qué dinero?–. Que Koldo le dio a entender que mantenía una «relación de pareja» con Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif y ex secretaria de Estado de Transportes. O todo el disparate en torno a la visita a Madrid de la entonces vicepresidenta de Venezuela, que tenía prohibido pisar suelo español. Todo ello sólo puede conducir a que los españoles de bien nos abochornemos de en manos de quién hemos estado todos estos años. Y todavía estamos porque todo lo que estamos viendo en el Supremo conduce al mismo protagonista: Pedro Sánchez. Porque es imposible que él no supiera nada de lo que hacían Ábalos, Cerdán y Koldo.

Por eso, para mí, el momento más revelador de la sesión de ayer fue uno que destacamos en El Debate. Estaba la abogada de Koldo interrogando a Víctor de Aldama y se refirió al «señor Pedro Sánchez», momento en que Koldo se levantó y dio instrucciones a su letrada para que se refiriese a Sánchez como «señor presidente». Los micrófonos de la sala captaron la instrucción de Koldo.

La pregunta que inevitablemente hay que hacerse es por qué Koldo guarda tanto las formas con Pedro Sánchez. No es que no lo quiera ofender, es que está deseando hacerle la pelota. Cabe deducir, por tanto, que no vamos a ver en su defensa y en la de Ábalos ninguna arremetida contra el presidente. Y la razón es evidente. En la Mafia, nunca se actúa contra el jefe. Hay que estar a la orden para intentar beneficiarse de su benevolencia. Lo dicho: esta España y ellos son así, señora.

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