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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Podemos vive en el PSOE

Quizá el lector ignore que el grupo parlamentario donde se encuadran las diputadas de Podemos, así como el diputado de Bildu, La Izquierda, no conoce nada parecido a un cordón sanitario en el Parlamento Europeo

Podemos trajo la normalización de lo aberrante. Se consagraron a ensanchar la ventana de Overton. Ni Iglesias es capaz de aparentar que tienen un proyecto, salvo que le concedamos tal categoría al anuncio de meter a la derecha en la cárcel. Lo de Overton: hacen planteamientos que la inmensa mayoría rechaza, los mantienen en sus mismos términos sin ceder a la presión, y el tiempo hace el resto. La mera permanencia de sus idioteces en el repertorio de lo discutible normaliza lo aberrante, Q.E.D. Usan un estilo machacón para imponer su jerga antipolítica. Había una casta, ¿recuerdan? Y luego estaba «la gente» sustituyendo al pueblo, el verdadero sujeto soberano. Cada estética refleja una ética. Aunque la extensión del feísmo obliga a reconocer formas creativas ajenas o contrarias a cualquier coordenada ética. Lo obvio de sus intenciones apunta a lo más bajo, como suele suceder con cualquier arte militante. Recuerdo una figura de Franco metida en una máquina de refrescos (Always Franco, 2012, Eugenio Merino). Destacó en ARCO y mereció infinidad de artículos.

Sin importar el asunto del que se hable, cada vez que una miembro de Podemos (son dos mujeres) toma la palabra en el Parlamento Europeo, pronuncia la palabra «genocida», a poder ser varias veces, para aplicársela a Israel. Nótese cómo se insiste en un término para normalizar lo aberrante, en este caso institucionalizar el antisemitismo en la UE, a ver si la pudren como la ONU, cadáver multilateral. Quizá el lector ignore que el grupo parlamentario donde se encuadran las diputadas de Podemos, así como el diputado de Bildu, La Izquierda, no conoce nada parecido a un cordón sanitario en el Parlamento Europeo. Una de las vicepresidencias de la institución es suya. Mientras tanto, el tercer grupo de la cámara, Patriotas por Europa, que acoge a Vox y está presidido por la persona con más probabilidades demoscópicas para ser el próximo presidente de la República Francesa, sí sufre un cordón sanitario. No posee ninguna de las doce vicepresidencias ni preside ninguna de las 22 comisiones permanentes.

Ese es el atropello que los socialistas, los populares, los verdes, La Izquierda que alberga a Podemos y Bildu, más un grupo obsesivamente intervencionista que se hace llamar liberal, perpetraron al inicio de la legislatura, cuando se deciden los citados nombramientos, que han de durar hasta el verano de 2029. La normalización de los postulados antipolíticos y antidemocráticos de Podemos no van a evitar su desaparición o insignificancia en las próximas elecciones generales. Por eso su empeño, ahora mismo, es que esas elecciones no se celebren o no se respeten. Por lo pronto, regresan a una vieja exigencia: de del referéndum sobre la Monarquía. Es decir, contra la Monarquía. Confían en que el PSOE, que les ha arrebatado la secta y se hunde en una ciénaga delictiva, se sume y rompan juntos la baraja democrática. Los veo dispuestos, pero para volar los cimientos del sistema basta con el PSOE podemizado y sus 61 lacayos mediáticos.