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en el recuerdoAlfonso Ussía

Continente y contenido

El equipo técnico del Real Madrid es un auténtico desastre. Se le escapan todos los grandes. La afición está cansada y aburrida. Florentino Pérez ha perdido su vieja osadía, y el Real Madrid aburre a las ovejas. Puede llenar su prodigioso estadio con ovejas, pero no con aficionados y socios ilusionados

Nadie pone en duda lo que se ve. El Real Madrid está reconstruyendo el estadio Santiago Bernabéu, que se convertirá, en 2022, en el mejor estadio deportivo del mundo. Se trabaja a marchas forzadas, y en la temporada que se avecina, seguirán las obras, pero se podrán disputar partidos simultáneamente. Tendrá de todo, y se ha proyectado como una descomunal y caudalosa fuente de ingresos. Sucede que para llenar de ilusión y de público tan maravilloso continente se necesita de un buen contenido, y en ese aspecto, la directiva del Real Madrid, presidida por Florentino Pérez, está bloqueada. Han fichado a Alaba, un buen jugador austriaco de raza negra, pero Alaba no es un contenido por sí mismo con capacidad para llenar el estadio.

El problema es el dinero. El Real Madrid ha sufrido, como el Barcelona, el Atlético, el Sevilla o cualquier club poderoso del fútbol español, las consecuencias de la pandemia china. Pero no está en quiebra, como el Barcelona, por poner un ejemplo paralelo. El Real Madrid ha dejado de ingresar, pero según nos habían contado, guardaba un colchón de millones de euros, y si el colchón se convertía en una toalla playera, mantenía su capacidad de crédito. En el equipo del Real Madrid hay grandes futbolistas, pero toda la grandeza se reúne en jugadores que han superado la treintena. Modric, Kroos y Benzema son sus referencias. Ha vendido a Varane al Manchester United por una buena cantidad de millones de euros. Ha repescado a Ancelotti. Y mantiene en la plantilla a la mediocridad imperante. Marcelo ha envejecido e Isco, el infumable y lentísimo culón que triunfaría en un equipo medio de fútbol sala, sigue siendo intocable, más por simpatías políticas que por virtudes futboleras, de las cuales carece.

Durante el ilegal confinamiento de principios de la pandemia, una parte de los presos en sus casas optó por ocupar las calles en señal de protesta. El punto original de la indignación fue la calle de Núñez de Balboa, en pleno corazón del barrio de Salamanca. Desde los medios de comunicación sometidos al Gobierno confinador, se denominó a los ciudadanos hartos de sus cárceles domésticas, «cayetanos». Y el futbolista del Real Madrid colgó una fotografía en las redes sociales señalando a los «cayetanos» como Hijos de la Gran Puta con sus iniciales, HDGP.

Con tantos años cobrando un pastizal del Real Madrid que nunca ha justificado con su juego, Isco se permitió insultar a quienes representaban a decenas de miles de socios y millones de simpatizantes del Real Madrid, señalándolos como unos Hijos de la Gran Puta. Con otro presidente del Real Madrid, Isco habría salido volando de una patada en el culo firme y contundente. No es difícil acertar en su enorme antifonario. Pero no. Según parece, Isco se mueve sentimentalmente por los aledaños de Podemos, y el periodista Ferreras –Ferri para Pérez– intervino para que el guepardo de Arroyo de la Miel fuera intocable e intransferible. El Real Madrid no ha recibido ninguna oferta por Isco, porque en el fútbol no hay tontos. Y el contenido para llenar el nuevo Estadio Bernabéu será el jugador malagueño, solo querido, defendido y elogiado por la prensa deportiva sometida a la generosidad de Florentino Pérez con fondos institucionales.

El equipo técnico del Real Madrid es un auténtico desastre. Se le escapan todos los grandes. La afición está cansada y aburrida. Florentino Pérez ha perdido su vieja osadía, y el Real Madrid aburre a las ovejas. Puede llenar su prodigioso estadio con ovejas, pero no con aficionados y socios ilusionados. Eso, el contenido que merece un formidable continente. Pero con el continente sin contenido no se gana nada de nada. Menos grúas y más futbolistas. No es tan difícil.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 31 de julio de 2021