De anchoas y de jurados
Supongo que en ambos jurados se valora más o menos los mismos elementos de cada anchoa, que en nuestra elección son: aspecto, textura, sal, sabor y retrogusto. Y una vez más, este año los resultados han sido muy distintos en la rendición de ambos jurados
En España se conceden numerosos premios y reconocimientos de todo tipo. Y creo que uno de los fundamentos para la seriedad de esos premios es que al ser convocados se establezcan claramente cuáles son sus bases. Servidor de ustedes ha tenido el privilegio y la responsabilidad de integrar muchos jurados a lo largo de su vida, todos ellos de la máxima seriedad. Fui muchos años miembro del jurado de los Cavia y en la actualidad presido el jurado del premio Jaime de Foxá de periodismo venatorio y el de la elección del Restaurante del Año en la Comunidad de Madrid que otorga la Cofradía de la Buena Mesa. Y sólo puedo decir que no es inusual que en jurados que presido yo, el candidato que yo apoyo no gane el galardón.
Este verano he vuelto a formar parte de un jurado particular que elige sin pretender tener ninguna relevancia la anchoa del año en Santoña. Desde hace 14 años mi amiga Carla Royo-Villanova, miembro de la Cofradía de la Anchoa de Cantabria, organiza privadamente allí un jurado de ocho miembros que hace una cata ciega de ocho anchoas envasadas en lata formato octavillo. Carla invita a conocedores del producto y me pidió que me incorporase al jurado después de ser elegido en 2020 presidente de la Cofradía de la Buena Mesa.
Urge aclarar que ésta es la elección rebelde frente a la elección oficial de la Anchoa del Año que lleva a cabo la Cofradía de la Anchoa de Cantabria que, según consta en su página web «se creó el 5 de abril de 1998 por el empeño de 24 miembros, que se unieron con la intención de 'dar a conocer la anchoa y exaltar su elaboración como producto de calidad artesanal y sus formas de consumo, sin atender a intereses económicos o de empresa y participar y fomentar su conocimiento y estima'».
Supongo que en ambos jurados se valora más o menos los mismos elementos de cada anchoa, que en nuestra elección son: aspecto, textura, sal, sabor y retrogusto. Y una vez más, este año los resultados han sido muy distintos en la rendición de ambos jurados. La anchoa que ganó el concurso oficial fue la de la marca 'La Reina del Cantábrico'. En nuestra cata particular quedó en quinto lugar (sobre ocho). Y una anchoa de la marca 'Ana María' que en el concurso oficial había recibido el premio a la mejor anchoa «orgánica» en nuestra cata particular quedó la última, muy descolgada. Nuestro concurso particular lo ganó la marca 'Carlanmar' después de empatar con 'Angelachu'. Pero se impuso por tener mejor votación en el criterio de sabor.
¿Quiere esto decir que un jurado tiene mejor criterio que el otro? Evidentemente no. Pero sí mejores bases para la elección. Me explico. Evidentemente todos los productores de anchoas de Santoña, con más de un siglo de experiencia en la producción de esa conserva, pueden seleccionar, limpiar y filetear bien. Y cada uno presenta unas anchoas muy bien escogidas. La diferencia con nuestro jurado particular es que en esta elección no se presenta nadie, sino que Carla va a las conserveras y compra directamente los octavillos allí. Y la disparidad con el producto que se presenta al concurso oficial es abismal. Pero lo que llega al consumidor de a pie es lo que nosotros juzgamos. No lo que valora la Cofradía de la Anchoa de Cantabria. Juzgamos lo que encuentra el cliente en la tienda.
En todo premio hay que tener presentes muchos factores para su valoración y uno de ellos es juzgar lo que está al alcance de la mano del cliente.