Los 100 de Iceta
Gran expectación por conocer la identidad de los 100 de Iceta. Me atrevo a aventurar algunos nombres. Ignacio Escolar, un tal Maestre, Rosa Villacastín, Anabel Alonso, Viyuela, Maraña... Pero de seis a cien falta mucho. Y la curiosidad me asalta. Las corrientes de pensamiento tienen eso, que son inesperadas
Corrientes de pensamiento. Como en España nos sale el dinero por las orejas, el ministro Iceta va a invertir parte de la ayuda económica de la Unión Europea, en enviar a un centenar de «intelectuales» al extranjero, con una beca de 10.000 euros por cada uno de ellos, para buscar y encontrar «corrientes de pensamiento». Lo que necesitaba España. Se suicidan los hosteleros, se cierran los pequeños y tradicionales negocios, la luz alcanza precios que superan la agresión, las colas ante los dispensarios de alimentos aumentan cada día que pasa, e Iceta se monta un chiringuito con un centenar de presumibles intelectuales para que se diviertan durante un par de meses en pos de corrientes de pensamiento. Ignoro si la Unión Europea conoce los planes de nuestro bailarín gordinflón o bailarón gordinflín, pero nada me extrañaría que de conocerlos, cerrara el grifo. O no, vaya usted a saber.
Lo que es obligatorio es conocer la relación de los cien intelectuales que van a percibir esos 10.000 euros derrochados. Si en verdad son intelectuales, de cualquier tendencia, renunciarán al ligero soborno. Para mí, que terminarán en los bolsillos de los periodistas amables, los actores y guionistas de cine o series de televisión y de componentes de las tertulias políticas de las cadenas de televisión y radio públicas y privadas, las últimas, sometidas y agradecidas a las subvenciones oficiales.
Se me antoja absurdo exigir al centenar de pesebristas que intenten encontrar corrientes de pensamiento. Diez mil euros suponen una fortuna para decenas de miles de hogares españoles, pero son poca cosa para unas vacaciones de dos meses en el exterior. Si además de la manutención y estancia, con esos 10.000 euros nuestros intelectuales «doble ceja» se ven obligados a encontrar corrientes de pensamientos con sus colegas foráneos, lo que parecía un premio a la fidelidad sanchista se puede convertir en un tostón insoportable.
Se decía de un concurso en una televisión local de Manresa. El ganador, recibiría como premio una estancia pagada en un hotel manresano con derecho a desayuno durante una semana. El finalista perdedor, sería premiado con una estancia pagada en un hotel de Manresa con desayuno incluido, durante dos semanas. Es decir, que el premio del ganador consistía en no verse obligado a permanecer dos semanas en Manresa y someterse tan sólo al aburrimiento durante siete días.
A mí me sueltan 10.000 euros, por ser partidario del Gobierno, y no me voy muy lejos. Lisboa. En Lisboa me pulo los diez mil euros en apenas tres días, y tan cerca de casa. Y si atisbo en el horizonte una figura que se acerca hacia mí con la intención de compartir corrientes de pensamientos, huyo de Lisboa, alcanzo la frontera de Badajoz, y me gasto lo que me queda en un puticlú pacense con la esperanza de coincidir con Ábalos y su gorila Koldo, cuyas corrientes de pensamiento son, al menos, más pintorescas y fluidas que las de un «intelectual» de nivel bajo. No quiero decir con esto que Ábalos y su gorila sean intelectuales de nivel bajo. Simplemente, no son intelectuales, pero al menos sabrán contar con gracia algún chiste de Irene Montero.
Gran expectación por conocer la identidad de los 100 de Iceta. Me atrevo a aventurar algunos nombres. Ignacio Escolar, un tal Maestre, Rosa Villacastín, Anabel Alonso, Viyuela, Maraña…. Pero de seis a cien falta mucho trecho. Y la curiosidad me asalta. Las corrientes de pensamiento tienen eso, que son inesperadas.
Y con Iceta de por medio, más.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 4 de septiembre de 2021