Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez
En Moncloa van a empezar el curso como lo terminaron, con el agua al cuello. Lo llaman resistencia y presumen del Manual que le escribieron al presidente hace ya muchos años, pero obvian que resistir por resistir es un sinsentido. Es el pan con pan comida de tontos, que me decía mi abuela
Y presumiendo. Ese fue el mensaje, para los que viven lejos de las pantallas de las redes sociales del que muchos ven como hijo del padre, Óscar Puente. Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez. Lo escribió el 1 de agosto, se va a cumplir un mes. 48 horas después de que decenas de miles de inmigrantes cruzaran la frontera de Ceuta.
En un mes se ha ejercido una inacción del todo impropia por un país serio. Se ha dejado tirados a ceutís y fuerzas y cuerpos de seguridad. Se ha asumido la situación como insostenible sin hacer absolutamente nada por cambiarla más allá de comparecencias sin sustancia en el Congreso que han servido más para comprobar que ni dentro de Moncloa se fían los unos de los otros. O de la otra. Una ministra, la de Defensa, que lleva años viendo cómo se le ningunea y que hace ya demasiado tiempo perdió la oportunidad de dignificar su figura dimitiendo. Por ejemplo, cuando toda España supo que, para su jefe, era «una pájara que se acuesta con el uniforme».
Los ciudadanos de Ceuta no pueden más, las televisiones lo explotan con declaraciones desesperadas de algunos frente a tertulianos cuyo mérito más notable es llevar la camiseta con la cara del presidente del gobierno para dar la nota. Y todo con la sorprendente e incomprensible aquiescencia de directores y presentadores sólo preocupados por el dato de audiencia de la mañana siguiente.
Más de una vez he escuchado esta semana que Ceuta va a provocar el final de Pedro Sánchez, pero he escuchado eso tantas veces que me suena más al cuento de qué viene el lobo que un análisis político refinado, aunque es cierto que ésta no parece una crisis más y puede que alguno incluso abra los ojos. Aquí nadie quiere que lo traten de tonto y como bien decía ayer Ramón Pérez-Maura en este medio: «El que no se dé cuenta de que nos toman por tontos es porque lo es él mismo.»
Se humilla al Ejército y se abandona a un territorio, pero otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez. Supongo que cuando lo escribió el señor Puente pensó, como acostumbran a pensar que efectivamente, somos todos imbéciles. Que se trataba de una serpiente de verano y que Ceuta no le interesa a nadie. Que pronto habría otra estupidez de actualidad que copara minutos de radio, televisión y titulares de prensa escrita, por ejemplo, su cuasi candidatura a suceder a Pedro Sánchez.
En Moncloa van a empezar el curso como lo terminaron, con el agua al cuello. Lo llaman resistencia y presumen del Manual que le escribieron al presidente hace ya muchos años, pero obvian que resistir por resistir es un sinsentido. Es el pan con pan comida de tontos, que me decía mi abuela. Es como el equipo que sigue defendiendo con once cuando ya le han metido cinco. Obvian que la incapacidad para la gestión de cualquier asunto hace de España un país a la deriva. Con un vecino que te chulea, un ejército humillado y una turba que ha sembrado el pánico en un territorio como Ceuta. Unos ministros que no se venderían un coche usado el uno al otro y un presidente con vacaciones de maestro de escuela. Pero oiga, otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez. Y lo dice, con un par, el ministro de los trenes, que ya sabemos que viven el mejor momento de la historia de España. Va a ser verdad que se creen que somos todos tontos. Pero tontos de baba.