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Larga cambiadaJavier Fernández-Mardomingo

Serpientes de verano

En Ferraz, en Moncloa, en la Guardia Civil, la SEPI y la casa de los Zapatero Espinosa querrían que esto fuera tema de conversación y nada más que esto, pero saben que no hay serpiente de verano que tape la situación de un Estado cuyas instituciones, muchas, aunque no todas, huelen a basura que apestan

Qué tiempos aquellos en los que las necesitaban las redacciones para sobrevivir en julio y agosto. Noticias menores que se magnificaban por necesidad y copaban páginas de periódicos y horas de radio y televisión. Gibraltar siempre fue recurrente. A la llegada de pateras se le empezaba a hacer caso por una vez al año y alguna huelga despistada te hacia el agosto, nunca mejor dicho. Al que escribe, una le salvó la vida en la radio durante unas cuantas semanas.

El caso es que esas noticias, esas serpientes de verano tan recurrentes para que los periódicos sigan contando cosas, la televisión emitiendo y la radio sonando, son cada vez menos serpientes y más culebrillas. Ni la información baja tanto ni la actualidad da tanto respiro como hace tiempo, aunque lo de hoy día es del todo extraordinario. En pleno julio, con el Mundial en juego, lo normal es que solo estuviéramos hablando de la plaza de Colón, el calor que hace allí y las gentes juntas para ver a la selección. Que si juega bien o juega regular y que si la historia detrás de ese extremo derecho que te sorprenderá. Pues eso, el verano.

Pero no hay Mundial, ni calor, ni Colón ni serpiente que tape el julio que se le está poniendo al personal. Con Zapatero, las piedras y Hacienda metiendo el hocico porque no queda bien meterlo el 30 de junio en las cuentas de millones de españoles y no en el millón y pico en joyas que guardaba bajo llave el expresidente. Con la directora general de la Guardia Civil imputada ante la Justicia y algunas lumbreras diciéndonos que es por tomar un par de cafés. Directora general de la Guardia Civil, insisto. Imputada, repito. Algo que no es de recibo en un país serio, aunque, supongo que convendremos, España ha dejado hace tiempo de serlo. La cúpula de la Guardia Civil imputada y sin ponerse todavía el ex en el cargo, que es lo que tendrían que haber hecho hace mucho tiempo.

Agosto es inhábil para muchos, pero julio no. Y sospecho que julio traerá asuntos nuevos que harán que la selección sea lo único capaz de desviar un poco el foco de la situación crítica de un gobierno y Partido Socialista que han extendido a buena parte del Estado. Alguno ya ha intentado que así sea mezclando la prioridad nacional con el hermanito de Lamine Yamal, que es un niño de lo más gracioso para la gente con dos dedos de frente, pero un niño de lo más gracioso y negro para quienes viven en su particular trinchera y vomitan estupideces cada vez que tienen oportunidad.

Se va terminando el curso para todos, y ya muchos suspiran por esas vacaciones que parece no llegan nunca. A España le va bien en el Mundial y la ola de calor que llega hará que volvamos a rescatar los consejos para dormir bien e imágenes de un huevo frito haciéndose a los pies de la Mezquita-Catedral de Córdoba. En Ferraz, en Moncloa, en la Guardia Civil, la SEPI y la casa de los Zapatero Espinosa querrían que esto fuera tema de conversación y nada más que esto, pero saben que no hay serpiente de verano que tape la situación de un Estado cuyas instituciones, muchas, aunque no todas, huelen a basura que apesta. Ellos se lo han buscado, desde luego, y la responsabilidad será del que llegue a abrir las ventanas. Abrirlas mucho y muy bien para que entre aire fresco. Como el de la Mareta en verano y del que dicen que va a disfrutar cinco semanas nada menos el presidente del Gobierno y su familia. Puede que quieran estirarlo, conscientes de que, tiene pinta, va a ser la última vez que lo disfruten.

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