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Al bate y sin guanteZoé Valdés

Candela como al macao

El dictador Pedro Sánchez no dimitirá, los comunistas no dimiten nunca, jamás renuncian a las mieles del poder. A los comunistas hay que sacarlos, hay que darles candela como al macao -se trata de una expresión metafórica, aclaro

Existe una expresión del argot cubano para expresar el afán de liberarse de una persona cuyo empecinamiento de quedarse incrustado en un sitio, o aferrado a un puesto, no le permite razonar y largarse de una buena vez, y esa expresión es: Habrá que darle candela como el macao. El dictador Pedro Sánchez no dimitirá, los comunistas no dimiten nunca, jamás renuncian a las mieles del poder. A los comunistas hay que sacarlos, hay que darles candela como al macao -se trata de una expresión metafórica, aclaro.

No se puede saber con certeza qué hará Pedro Sánchez en el futuro, pero si la pregunta es por qué no ha dimitido hasta ahora pese a la merecida y no siempre suficiente presión política y los casos que afectan a personas de su entorno, hay varias razones que suelen señalar estos analistas políticos que pululan ahora, y con los que a veces coincido:

Niega su implicación directa. Sánchez ha defendido públicamente que las investigaciones afectan a determinadas personas y no a su actuación personal como presidente. Ha reconocido errores de confianza en algunos colaboradores, pero no ha asumido una responsabilidad política que justifique su dimisión. No obstante, lo de Ceuta le ha cambiado el paso.

Aunque ya no mantiene el apoyo suficiente para gobernar. En un sistema parlamentario como el español, un presidente no está obligado a dimitir por una crisis política si conserva los apoyos necesarios en el Congreso. Mientras sus socios no retiren ese respaldo, puede seguir gobernando. Mientras el PP no se sume a las razonables exigencias de VOX, ahí seguirá.

Coste político de unas elecciones. Convocar elecciones anticipadas o dimitir puede ser una opción arriesgada para cualquier partido en el gobierno. Desde la perspectiva del PSOE, intentar agotar la legislatura puede considerarse una estrategia más favorable que abrir un proceso electoral incierto. El PSOE con casi toda certeza se debilitará o desaparecerá, como ocurrió en Francia, entonces vendrán las Uniones de Izquierda, y ahí es donde aprovechan los islamo-socialo-comunistas para movilizarse, afiliarse e infiltrar partidos y movimientos políticos.

Estrategia de resistencia política. El dictador Sánchez ha construido buena parte de su trayectoria política sobre la idea de resistir en situaciones adversas. De hecho, declaró que llegó a considerar la dimisión, pero decidió continuar y presentar medidas contra la corrupción en lugar de abandonar el cargo. Este individuo tiene una cara de concreto (hormigón) armado con la que pudiera construir cien búnkeres.

La oposición y el gobierno interpretan los hechos de forma distinta. Los partidos de la oposición consideran que los casos conocidos son motivo suficiente para exigir su dimisión, mientras que el gobierno sostiene que deben depurarse responsabilidades individuales y respetarse las investigaciones judiciales antes de sacar conclusiones definitivas. Y con los procesos judiciales el gobierno se limpiará ampliamente el fambeco, eso sin contar que el PP continúa en las musarañas con la tibieza de las gelatinas.

Brevemente, la explicación más probable es política: mientras considere que no está personalmente implicado, conserve apoyos parlamentarios y crea que puede superar la crisis, tendrá incentivos para continuar en el cargo en lugar de dimitir. Esto no implica que todo el mundo comparta esa valoración; precisamente ahí está el núcleo del debate político actual.

La oposición no mantiene una posición única, pero los principales partidos que critican al Gobierno han sostenido varias líneas de argumentación:

El Partido Popular (PP) afirma que la responsabilidad política de Sánchez va más allá de que exista o no una imputación directa. Argumenta que personas muy cercanas a él y fundamentales en su trayectoria política, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, ocuparon puestos de máxima confianza, por lo que consideran que debe asumir responsabilidades políticas y convocar elecciones. Y hasta ahí.

Vox ha sido aún más contundente, defendiendo la dimisión inmediata del presidente y la convocatoria de elecciones generales. Además, sostiene que los casos conocidos forman parte de un problema más amplio que atribuye al actual Gobierno. Sobre todo, después de los hechos de invasión en Ceuta por parte de Marruecos con la presunta aprobación del Gobierno.

La oposición también critica que Sánchez haya optado por pedir disculpas y presentar medidas anticorrupción sin adelantar elecciones ni abandonar el cargo. Según sus argumentos, la gravedad de las acusaciones y el número de personas del entorno socialista investigadas hacen insuficientes esas explicaciones.

Por otro lado, el Gobierno y el PSOE responden que no se puede atribuir automáticamente al presidente la responsabilidad de todas las actuaciones presumiblemente irregulares de colaboradores, y defienden que las responsabilidades penales deben determinarse en los tribunales. Sánchez ha manifestado que su error fue confiar en determinadas personas, pero se niega a largarse y ha expresado su intención de continuar desgobernando.

En el fondo, el desacuerdo es sobre qué significa la responsabilidad política: la oposición sostiene que la mera existencia de estos casos en el círculo de máxima confianza del presidente justifica su salida, mientras que el Gobierno sostiene que la dimisión solo estaría justificada si se demostrara una responsabilidad propia o si perdiera el apoyo parlamentario. Apoyo del pueblo no tiene ninguno ya, el clamor popular es, recuerden: ¡Pedro Sánchez, hijo de fruta!

Aparte de darle candela como al macao -reitero que se trata sólo de una expresión metafórica- también podríamos recurrir al remedio de la escoba al revés detrás de la puerta de la entrada de cada casa regada con sal y demás hechicerías. Porque ya sólo nos queda eso.