Fundado en 1910
HorizonteRamón Pérez-Maura

Faro Santander

Echenique fue hombre de la máxima confianza de Emilio Botín, padre e hijo, y fue decisivo en la llegada a la Presidencia del banco de Ana Botín. Personas así son las que contribuyen a mantener la grandeza de las instituciones. Y créanme si les digo que sé de lo que estoy hablando

Hoy no quiero hablar ni de la tragedia de Ceuta, ni de las declaraciones ante el juez Calama por la implicación de José Luis Rodríguez Zapatero en el el caso Plus Ultra, ni de la citación de Begoña Gómez por el juez Peinado. Hoy vengo a hablar de algo muy positivo, fruto de la iniciativa privada. La inauguración ayer por el Rey de Faro Santander.

Hace casi una década Don Felipe acudió a Santander a inaugurar el Centro Botín al borde del agua de la bahía santanderina. Un edificio espectacular que ahora se complementa con Faro Santander que en el histórico edificio del banco y completamente reconstruido -literalmente vaciado por entro- se convierte en la sede de la colección de arte de la Fundación Banco Santander. Añadamos el dato de que el próximo año se inaugurará en la capital cántabra una sede asociada del Museo Reina Sofía para albergar el Archivo Lafuente, que como el banco o la Fundación Botín son iniciativas completamente privadas. Sí, es cierto que el Archivo Lafuente se va a amparar en una institución pública como el Reina Sofía que ha remodelado -vaciado como Faro Santander la antigua sede central del banco- el edificio que fue la sede del Banco de España en Santander. A menos de 300 metros de distancia uno de otro, la ciudad va a tener tres centros culturales de la máxima relevancia internacional y los tres, fruto de la iniciativa privada. Y a mí eso me parece de la máxima relevancia. En las dos provincias colindantes con Cantabria, tenemos ejemplos antitéticos: en Vizcaya el Gugenheim, sin duda un éxito de público, pero fruto de la iniciativa y el dinero públicos. Y en Asturias el centro Niemayer, un fracaso estrepitoso y, por tanto, un derroche injustificable.

Yo quiero hacer un elogio sin matices de la iniciativa de Ana Botín al crear Faro Santander. Aunque no me gusta el nombre. Para los santanderinos «el faro» es el faro de Cabo Mayor. Pero supongo que esto solo es una suspicacia personal.

Emilio Botín, padre de Ana, había creado una sede para la fabulosa colección de pintura del banco, recopilada a lo largo de tres siglos. Creó un museo en la «Ciudad Santander» en Boadilla del Monte. Pero aquello fue un error. ¿Quién se iba a ir a Boadilla teniendo en Madrid el Prado, el Thyssen o el Reina Sofía? Ana apostó por dar una nueva utilidad al edificio histórico y encargar al gran David Chipperfield ese proyecto. De entrada, le dijo que dispusiera del edificio entero con la excepción del que había sido despacho de su admirado abuelo. Posteriormente comprendió que el proyecto debía ser integral. Y ése es el resultado que ayer inauguró el Rey.

Hay alguien a quien no se ve en ninguna de las imágenes de la inauguración de Faro Santander. Me refiero al presidente de la Fundación Banco Santander, Rodrigo Echenique, el hombre que nunca quiere aparecer. Echenique fue hombre de la máxima confianza de Emilio Botín, padre e hijo, y fue decisivo en la llegada a la Presidencia del banco de Ana Botín. Personas así son las que contribuyen a mantener la grandeza de las instituciones. Y créanme si les digo que sé de lo que estoy hablando.