Ábalos responde a Sánchez desde la cárcel
Ábalos es a Sánchez lo que la pulsera telemática al reo: está ahí para recordarle que él también está hasta arriba. Y que «si hablamos de decepciones, la lista es larga y compartida»
Cuando condenaron a José Luis Ábalos a 24 años de cárcel, antes de pensar en el dinero desviado y en los efectos demoscópicos de la sentencia, me acordé de mi padre, que tiene su misma edad. De pronto, un hombre de 66 años, con más divorcios que Copas de Europa tiene Neymar, afrontaba un futuro de privaciones y sin libertad de movimiento. Un futuro incierto, en todo caso, porque este es un país en el que lo mismo pagas menos de un año por cada asesinato –ahí están los etarras– que te pudres en la cárcel por delitos financieros, a saber: organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
El caso es que Ábalos cumplirá el martes su primer año en prisión, que se dice pronto. Y casi en la víspera del aniversario ha tenido que ver por televisión cómo Sánchez le negaba nuevamente: «Crees conocer a la gente y, de repente, se desvela una cara (...) que te quedas helado».
Eso al exministro no le ha gustado, y por eso le ha dedicado una especie de carta en su cuenta de X. Un desahogo en el que responde que oírle «banalizar una situación tan dolorosa, asumiendo bulos y linchamientos» sobre su persona y su intimidad, le causa una «profunda decepción». «Si hablamos de decepciones, la lista es larga y compartida», añade en lo que suena casi como una amenaza.
No escribe mal José Luis Ábalos, que le recuerda a Sánchez cuánto le debe en su ascenso al poder: «Como secretario de organización, asumí un partido roto, recorrí España para cohesionarlo y ejercí de portavoz dando la cara cuando los que hoy hablan se escondían. Fui el 'poli malo', pero también el puente que negoció la moción de censura y los acuerdos esenciales con ERC para que este Gobierno existiera», presume el exministro, quien más arriba señala: «Nadie cuestionó nunca la eficacia de mi labor ministerial, por la que solo recibí felicitaciones de su parte».
Es que esa es la cuestión: José Luis Ábalos le llevó hasta la secretaría general. José Luis Ábalos negoció la moción de censura. José Luis Ábalos puso letra y voz a las réplicas del partido en aquella sesión y José Luis Ábalos fue colocado al frente del ministerio que más dinero manejaba.
¿Qué pasó? Pues que si el PSOE entró a gobernar en 2018, estos ya estaban robando en el año 2020 (si no antes). Y lo tuvo que echar un sábado del verano de 2021. Pero tampoco mucho, porque en julio de 2023 lo volvió a meter en listas y le puso al frente de una comisión parlamentaria que le redondeaba el sueldo. Por tanto, Ábalos es a Sánchez lo que la pulsera telemática al reo: está ahí para recordarle que él también está hasta arriba. Y que «si hablamos de decepciones, la lista es larga y compartida».