Como el primer día
Me permití la libertad de aconsejar a los indecisos. «Juntaos y montad un Despacho Jurídico especializado en pedorros». Sin recato
He llegado a una sabia conclusión. La gente del «famoserío», se casa para separarse. No se trata de una contradicción o incoherencia, sino de un negocio. La destrucción interesa más a la gente que la construcción. Por pequeño que sea, el edificio derrumbado ofrece más morbo que el seguimiento de las obras.
Sobre el papel, la intuición no falla, si bien en algunos casos también falla la intuición. «Éstos van a durar». «Éstos no pasan de los seis meses». «Éstos van a vender la exclusiva de su viaje de bodas, y de vuelta, cada uno a su casa». Sigo sin reponerme. Me mostraron las fotos de la boda de la sobrina emotiva. Le deseo mucha felicidad, y duradera, pero me temo que pronto podríamos tener una noticia profundamente desagradable.
Por lógica, si la intuición acierta, se redactará un comunicado oficial. Porque los famosos se separan con portavoz y comunicado oficial. «Popoto Larsamiel y Pedorri Montaraz os comunicamos y hacemos pública nuestra amistosa separación. Nos queremos como el primer día, pero hemos tomado esta decisión a causa de nuestros compromisos profesionales. Os agradecemos vuestro cariño e interés. Firmado. Popoto Larsamiel y Pedorri Montaraz». Entonces, aunque se quieran como el primer día, Popoto va a al programa del marica de Mediaset y Pedorri al de Atresmedia, y tanto en uno como en el otro, se ponen a caer de un burro. Dos días después, es Pedorri la que acude a Mediaset y Popoto a Atresmedia, con objeto de dejar las cosas claras y en su punto. Y al final, aunque se quieran como el primer día, uno y otro nos informan del paso dado para recuperar la honra. «Lo pondremos en manos de nuestros abogados». Porque los componentes del «famoserío» no se contentan con un abogado. Necesitan muchos abogados, y a los abogados, obviamente, les parece muy bien.
Días atrás tuve la suerte de comer con un grupo de jóvenes abogados, listísimos y muy simpáticos. Alguno de ellos sin decisión adoptada respecto a su especialización. Hablábamos del lenguaje políticamente correcto, de la cobardía en los hablares y las descripciones, y me permití la libertad de aconsejar a los indecisos. «Juntaos y montad un Despacho Jurídico especializado en pedorros». Sin recato. Y en la puerta del despacho, un gran cartel de metal dorado con la siguiente inscripción:
«Despacho de Abogados La Ruptura. Especialistas en separaciones de Pedorros de los 18 Sexos.» Y os forráis. Creo que tres de ellos ya se han puesto de acuerdo. Dos letradas y un varón. Ellas son mucho más valientes. Además de los gastos de oficina, y alquiler del despacho, tendrán que adquirir un aparato de televisión para seguir los programas de los periodistas necios y chismosos y los pedorruelos, y si hay boda prevista, iniciar los trámites de la separación. Hay que ayudarlos y favorecerlos. «Mirad, Popoto y Pedorri, ya tenemos preparada la documentación al respecto».
Y a pasar la minuta.
Habrá que negociar con la Iglesia. Porque se casan por la Iglesia, que manda narices. «Yo no creo, pero si no me caso de blanco y por la Iglesia, no me caso». Y los sacerdotes, siempre que sean autorizados para ello, tendrán que modificar el habitual remoquete. «Os declaro marido y mujer, hasta que la exclusiva os separe».
Y todo será más sencillo.
- Publicado en la web de Alfonso Ussía el 20 de octubre de 2021