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Ojo avizorJuan Van-Halen

No todos somos iguales

Resulta apabullante la última declaración de Sánchez asegurando que él y su gobierno respetan la acción de la Justicia. Como es un mentiroso patológico casi nada en él extraña, pero resulta molesto que piense que los españoles somos idiotas. Ningún presidente europeo ha atacado a los jueces, y Sánchez lo ha hecho con vileza

Se cumplió mi pronóstico: Sánchez se cargó a Puente disfrazándolo de dimisión. Un tipo engreído y hortera dedicado, en lugar de a trabajar, a insultar con lenguaje chabacano desde una chulería impropia de su responsabilidad. Dijo que pensó dimitir desde el primer día, pero, como buen socialista, mentía; anunció que no dimitiría. A Sánchez se le caen sus puntales de campaña: vivienda, ley de nietos, la fuerza del amor, pensiones y, sobre todo, gestión. Va cambiando el relato. Ahora, desde el púlpito de Moncloa, defiende la dignidad de Puente al dimitir desde un nuevo karma de obligado cumplimiento para los suyos: «no todos somos iguales».

Debemos al genio de Einstein: «Todos somos ignorantes, lo que ocurre es que todos no ignoramos las mismas cosas». Tal ocurre con la igualdad de los hechos cualesquiera que sean. No somos iguales porque afrontamos hechos diferentes desde circunstancias distintas. Sánchez quería mantener a Puente, al que apuntaló tras Adamuz, pero le alertaron sobre un supuesto nuevo sobresalto: la estrecha relación de Puente con un empresario vallisoletano durante su etapa de alcalde. Le favoreció y, ya ministro, le procuró cuantiosas ayudas. No sólo fiestas con putas, prolongación de su antecesor, ni el automóvil superguay, ni las sufragadas travesías en yate. Estas noticias saltarían en campaña. Sánchez se asustó y Puente fuera.

No todos somos iguales. Es cierto. La defensa de los hechos reiterados en el paso de Sánchez por Moncloa resulta imposible incluso para los plumíferos más sumisos. La corrupción está ahí, y creciendo. Cada día salta una noticia nueva, una detención inesperada, un registro repentino, un hecho inquietante. Ya no sorprenden. La corrupción socialista se destapa como sistémica. Estuvo tapada y no la conocemos por sus protagonistas sino por la Justicia y la UCO que cumplen con su deber con no pocas trabas en el camino. Resulta apabullante la última declaración de Sánchez asegurando que él y su gobierno respetan la acción de la Justicia. Como es un mentiroso patológico casi nada en él extraña, pero resulta molesto que piense que los españoles somos idiotas. Ningún presidente europeo ha atacado a los jueces, y Sánchez lo ha hecho con vileza, acompañado insólitamente por su ministro de Justicia, hace tiempo desaparecido.

Desde luego no todos somos iguales. Sánchez parecía referirse a que ningún ministro del PP, hoy en la oposición, habría dimitido durante su mandato ministerial como ha hecho Puente, considerado por Moncloa un personaje digno. Pero a Sánchez le falta información pese a sus cientos de asesores. Ministros de los gobiernos del PP dimitieron y con menos motivos que Puente, y a ellos sí se les debe aplicar el apelativo de dignos. Dejando a un lado los dimitidos para ocupar otras responsabilidades, recordemos.

Manuel Pimentel (2000): dimitió como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales tras conocerse que la esposa de su director general de Migraciones tenía una empresa que recibió fondos públicos. Alberto Ruiz-Gallardón (2014): dimitió como ministro de Justicia cuando el Gobierno retiró su anteproyecto de reforma de la ley del aborto. Ana Mato (2014): dimitió como ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad tras considerársela partícipe a título lucrativo en el procedimiento seguido contra su entonces marido; acabó en nada. José Manuel Soria (2016): dimitió como ministro de Industria, Energía y Turismo (con un gobierno en funciones) tras relacionársele, sin pruebas, con sociedades en paraísos fiscales.

Nada que ver con la dimisión de Puente: ineptitud y 115 muertos. No me referiré a las dimisiones de tantos cargos públicos socialistas que Sánchez ha impedido. Entre ellos, Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, y Manuel Llamas, general, director adjunto operativo (DAO) de la Benemérita, ambos por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia. ¿Qué as en la manga guarda Sánchez? Seguro que alguno en su campaña del miedo. Ahora manejan que un abogado ofreció dinero a Koldo para que cantara. ¡Y en nombre del PP! Menuda fiabilidad la de este condenado al que no creían ni las trabajadoras de su puticlub. Quiere llegar al Constitucional. El PSOE ha gobernado muchos más años que el PP y siempre sin respetar a la oposición. Ya en la segunda República actuó así. En efecto, no todos somos iguales.