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Cartas al director

La soledad de Europa

Guerras y justicia son dos polos opuestos del mundo en el que vivimos. La guerra es la culminación extrema del desencuentro. La plasmación descarnada del agravio. A nuestros líderes del orbe, fundamentalmente europeos, se les hace la boca agua hablando de paz justa y demás bondades. Yo no recuerdo una guerra en la que tal propósito haya sido alcanzado. El fuerte impondrá al perdedor sus condiciones. Así ha sido y así me temo que seguirá siendo. Los representantes europeos reunidos en París hablarán de imagen de unidad. Pretenden hacerse notar en su soledad geopolítica, que es la nuestra. Me espanta, que solo sea una representación teatral con la que Macron redima su propia soledad en Francia.

Si realmente nos interesase la justicia para Ucrania, ya le habríamos concedido ayuda real, ayuda militar por tres años, en lugar de proporcionarle baratijas obsoletas, además de la siempre teatral formación básica a sus combatientes, con las que justificar nuestro engaño. No considero que debamos llorar el hecho de haber sido desconsiderados en las negociaciones con Putin. Nuestro ostracismo no es culpa de Trump. Es consecuencia de la endogamia, inoperante y presuntuosa autoestima con la que construimos Europa.