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Cartas al director

Suceso milagroso

Ocurrió hace 74 años. Aquella tarde, la madre había estado cosiendo y se dispuso a preparar la cena. El hijo de 7 añitos se sentó a la mesa para degustar la sopa que había cocinado su madre y apenas había tomado unas cucharadas cuando algo se incrustó atravesado en su garganta. El momento era dramático, se ahogaba. Rápidamente la madre, muy alarmada, le inclinó sobre la mesa y dándole dos fuertes golpes en la espalda, invocó a San Blas, gritando acompasada a los golpes: ¡San Blas, San Blas! Al instante el niño escupió una aguja de coser sobre la mesa. Desde entonces, el chavalillo hecho adulto no ha dejado de visitar cada 3 de febrero la imagen del Santo Obispo armenio, médico y mártir, en la parroquia de San Nicolás, de Bilbao, para rezarle y darle gracias por tan insólito suceso milagroso. Soy testigo de ello.

José María Ugarte Alonso

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