Cartas al director
Descubrimientos
Como en mi infancia el juego del repión hacía su aparición cada año por la feria del Cristo, la lectura de Muñoz Rojas y Mónica Fernández Aceytuno aparecen en mi agenda cuando arranca la primavera. Me ha hecho ilusión que un columnista de pro, Ussía, citara en un reciente artículo a don José Antonio por motivo parecido.
Yo lo había hecho dos días antes. Que nadie piense mal ni me crea presuntuoso, mi artículo aún no se había publicado.
Mientras tengo los libros de Muñoz Rojas, de Mónica solo atesoro sus artículos de ABC junto a terceras de don Julián Marías, Alvar, Rodríguez Adrados, don Fernando Lázaro y tantos otros. Acabo de adquirir Artículos sentimentales y desde que esta lluviosa madrugada de domingo lo cogí entre mis manos no lo he soltado. Un pequeño receso para acercarme a la churrería y volver sin solución de continuidad a retomar su lectura hasta acabarlo.
Como MacArthur, volveré. Volveré a repasar y repensar frases, a tomar nota para citarlas en mis modestos artículos, a recordar —por qué no se me había ocurrido— «que yo aquí, sin moverme de casa, recorro millones de kilómetros […] tras este sencillo descubrimiento, ya no le pides más a la vida que quedarte en el sitio el mayor tiempo posible, y se te antoja el no pasar nada de cada día, como lo mejor que te pueda suceder en la Tierra».
No sé cuándo tendrán mis hijos madurez suficiente para apreciar las verdades que contiene, me conformaría con que descubran la belleza gratis de las pequeñas cosas que rezuman todas y cada una de las páginas de este catón.