Cartas al director
Un mundo feliz
Una vez más triunfó el relato que a la izquierda más le convenía y nos han hecho creer que el apagón ha sido una experiencia de lo más estimulante y positiva como irónicamente expongo a continuación:
¡Qué felices fuimos durante el apagón! ¡Qué concordia hubo entre nosotros! ¡Como no hemos querido, respetado incluso divertido!
Bailamos sobre las vías del tren en lugares remotos, hicimos corros en las calles en torno a radios de pilas, montamos tertulias improvisadas en las plazas con desconocidos, tuvimos tanto tiempo para confraternizar con los demás que fue incluso sociológicamente terapéutico, una auténtica epifanía de solidaridad y empatía.
Ni un pitido, ni un grito, ni un insulto. ¡Qué maravilla! No parecía que estuviésemos en España, nos convertimos por arte de magia en un pueblo sumamente educado y respetuoso por un día.
Aunque algunos se empeñen en negarlo aquel día España fue una fiesta.