Fundado en 1910

Cartas al director

Un Congreso descafeinado

El Congreso se ha convertido en un foro de confrontación política con chispazos dialécticos que provocan interés, pero no tiene consecuencias. El peor, su presidente, que se muestra impasible ante las denuncias de hechos que en muchos casos son delictivos; nada indica, con las decisiones adecuadas, que rechaza la corrupción en todas sus vertientes. Solo ha reaccionado ante la disipada vida personal de un ministro y colaborador de máxima confianza; pero no le cesó por presuntos delitos monetarios, sino por el uso habitual de prostitutas, a las que incluso incluyó en viajes de trabajo.

Sánchez no tolera la prostitución pero se ha encogido de hombros ante comisionistas que se han hecho de oro con contratos ministeriales, y actuó con indiferencia ante negocios que hicieron personas de su círculo con la compra de material sanitario durante la pandemia. Ha descalificado a los medios de comunicación que investigaron asuntos que hoy están judicializados porque las pruebas eran irrefutables, y sigue proclamando la inocencia nada menos que del fiscal general del Estado, que el mes de noviembre tendrá que comparecer, seguramente, ante el Supremo. El presidente de Gobierno muestra indiferencia ante hechos irrebatibles que descalificarían a cualquier ciudadano, pero Sánchez considera que son armas que utiliza la oposición para deshacerse de él. Se ha pertrechado en el gobierno de manera innoble y ha decidido aguantar lo que haga falta, imperturbable. Lo ha demostrado una vez más este miércoles, cuando el Congreso ha rechazado la ley estrella de Yolanda Díaz, mientras él estaba en el cine con su querida esposa.

Nadie se mueve en el sanchismo, entre otras razones porque tienen como referente a un líder que no se despega del sillón monclovita ni con aguarrás. Cualquier presidente democrático habría convocado elecciones la segunda vez que le rechazan los PGE, pero Sánchez continúa, aunque está a punto de que le tumben los terceros.

tracking

Compartir

Herramientas