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Cartas al director

Universidades privadas

Ciertamente el gobierno que preside el Sr. Sánchez quiere entorpecer lo más posible la pervivencia de las actuales universidades privadas y la fundación de otras nuevas por la sencilla razón de que no las controla.

Pero hay que reconocer que, si las universidades privadas pueden conceder títulos de licenciado, doctor, arquitecto o ingeniero, que facultan para firmar proyectos de obras públicas, edificios, instalaciones eléctricas o para actuar en los tribunales a los licenciados en Derecho o a abrir consulta y atender a enfermos o para expedir y elaborar fármacos a los licenciados en Medicina o en Farmacia. El Estado deberá asegurarse de que esas universidades imparten los conocimientos y les aptitudes precisas y que no son lo que vulgarmente se llama un «coladero».

Por tanto, parece lógico que para fundar una Universidad se asegure el Estado de que cumple ciertos requisitos de calidad. O si no, que los egresados de las universidades privadas deban pasar por una especie de examen de reválida, controlado por el Estado, al terminar la carrera, para poder ejercer su profesión. Parecido a lo que se hace con los licenciados en medicina con el MIR.

El poner un número mínimo de alumnos para autorizar la fundación de una Universidad privada puede ser un intento de que perdure la masificación de las universidades estatales españolas, tan querida por los partidos de izquierda. O simplemente el poner una traba más.

Por supuesto esos requisitos deberían regir también para las universidades estatales.

César Colis

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