Cartas al director
Inocentes
Teníamos entendido que en España eran los jueces los que determinaban quiénes eran culpables y quiénes inocentes. Sencillo: es la Judicatura la que determina la autoría de los delitos. Esta mañana nos levantamos con la sorpresa de que es el presidente del Gobierno el que decide esta cuestión. Tranquilamente declara que su esposa es inocente y su hermano también. A su esposa será un jurado el que acuerde su culpabilidad o no. En el caso de su hermano será un juez.
Si Sánchez pudiera, declararía inocente a la ristra de imputados por los numerosos escándalos de corrupción que lo han acompañado desde el inicio de su legislatura. Y así Ábalos, Koldo o Cerdán se verían exonerados de pasar por los tribunales y enviados tranquilamente a sus casas.
Si vemos lo que ha sucedido en otras ocasiones, intuyo saber lo que ocurrirá a la larga de continuar en la Moncloa -como es su propósito- ocupando la Presidencia del Gobierno. Ocurrirá lo mismo que hemos visto -y padecido- con los protagonistas del mayor caso de corrupción en la Historia de España, como son Chávez y Griñán, hoy escandalosamente indultados. La lista de políticos socialistas implicados en los ERES es muy larga, pero -es previsible- la mayoría serán tratados de la misma manera en cuanto sean sentenciados.
¿Alguien pone en tela de juicio que si el fiscal general del Estado es condenado no vaya a recibir el indulto más pronto que tarde? Si no dudamos de esto, tampoco tiene sentido preguntarse lo que le concederá a su mujer y a su hermano. Blanco y en botella:
Pasar por encima de la Justicia es simplemente impunidad e injusticia.