Cartas al director
Acorralado
No es preciso ser psiquiatra para poder observar y calificar de falsas las risas y carcajadas de Sánchez en la Comisión del Senado, propias de las «defensas mentales» del que se encuentra acorralado y cuyo único objetivo es no incurrir en delito de falsedad.
El 'teatrillo', con perdón del Teatro con mayúsculas, fue descarado, en un espécimen con forma humana, con la soberbia, desfachatez, narcisismo, egololatría que le caracterizan en momentos de asfixia.
Si bien es cierto que el senador elegido para su interrogatorio no reunía, ni de lejos, las cualidades necesarias para el mismo, por cuanto ni supo preguntar, ni incidir y muchos comentarios suyos inoportunos, pusieron en bandeja a Sánchez sus bravatas, fue manifiesta la impotencia de Sánchez para ofrecer una explicación a la mayor trama de corrupción política conocida y es que su corrupción es la que es.
El «no me acuerdo», los «que yo sepa, no» y sus sinónimos, son muy socorridos, pero demuestran las mentiras que rodean al compareciente. Pilar Sánchez Acera en el Supremo y toda su tribu, tienen la lección aprendida.
El tono desafiante y pendenciero es la característica de la degradación política que sufre la sociedad española.
Su farsa, su chulería, su egocentrismo, su desprecio al pueblo, le llevan a esas carcajadas espasmódicas, que ocultan el miedo por verse en el precipicio.
No puede irse del poder, porque le da pánico la posibilidad de verse en Soto del Real. Begoña, al parecer, ya tiene la nacionalidad dominicana para evitar la extradición. Todo «lo andará» la pareja.