Cartas al director
Imponderables
De unos años a esta parte los imponderables se están volviendo muy caprichosos: benevolentes y permisivos con unos, maledicentes -como poco- con otros, hasta el extremo de que hasta algún malpensado considera que aquéllos han olvidado su neutralidad y aleatoriedad y han devenido socialsanchistas.Y esto parece ser que es así porque todo lo menos bueno semeja obra socialista, relatada hasta la extenuación como diligente y eficaz, y lo malo, de los otros, o de algún pardillo al que por irresponsabilidad, inoperancia e incluso por supuestos 'picos pardos', sobreviene ideal para apuntarle con el dedo.
La discriminación, como si de un virus político se tratara se enseñorea del paisaje y cual incendio desbocado todo lo enfanga a su paso: el PP, Madrid, Ayuso y los estragos de la covid 19 (¡en el resto de España, el patógeno fue más condescendiente!); el Partido Popular, la comunidad valenciana, Mazón y los estragos de la dana de octubre de 2024; 2025, los incendios asolan Castilla y León y Extremadura, Mañueco y Guardiola, ambos del PP, señalados... y en cambio, el que fuera presidente de Canarias mientras el volcán Tajogaite escupía lava como un poseso en 2021 en La Palma, Ángel Víctor Torres, deleitándose con un ministerio sanchista.
Y en todo este avatar de imponderables, el Gobierno de la nación, el gobierno sanchista ¿dónde estaba?: según los entendidos, ni está ni se le esperaba. Es como un fantasma que cual imponderable aparece y desaparece tal y como una calabaza henchida de siglas pero vacia de contenido, porque lo de 'español' como que chirría, 'obrero' lo que se dice obrero, pues como que tampoco ya que más bien tirando a 'meritocráticos' sin currículum; con lo de 'socialista' entra la risa floja por no echarse a llorar y con lo de 'partido', pues un algo cuajado en la supuesta 'honradez' de los progresismos imponderables.