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Cartas al director

Aquí y ahora

Vivimos en una sociedad del instante, del «aquí y ahora», casi del minuto. Lo vemos en la política, el deporte, la economía y en nuestra vida cotidiana. Todo parece girar en torno al presente inmediato, sin tiempo para la reflexión ni la mirada a largo plazo.

La situación política actual es un espejo claro de esta realidad. Cuando el Ejecutivo consiguió los apoyos necesarios para gobernar, muchos pensaron que sería una legislatura estable. Sin embargo, a poco más de la mitad, la negativa de Junts a colaborar con el Gobierno hace tambalear los cimientos sobre los que se asentaron sus acuerdos. Dos momentos distintos, dos realidades que conducen a caminos opuestos. ¿Aprenderemos algo en las próximas legislaturas?

Lo mismo ocurre en el deporte, donde el futbolista que ayer era héroe hoy es cuestionado. La sociedad vive atrapada en esa lógica del instante: pasamos de la euforia a la decepción con una velocidad vertiginosa.

Mientras tanto, la ciudadanía continúa soportando una deriva de aislamiento, empobrecimiento y vulnerabilidad: listas de espera interminables, vivienda inaccesible, precariedad laboral… y una sensación creciente de que quienes deberían buscar soluciones están más pendientes de sus intereses que del bienestar común. Ayer decían sí a una coalición; hoy dicen no.

Solo una palabra define esta actitud: juegan. Juegan con los ciudadanos, con su paciencia y su confianza, utilizándolos como escudo o moneda de cambio según convenga.

¿Por qué no se habla en el Parlamento del ciudadano cabreado, sobrecargado, ignorado y vilipendiado? La democracia no es un juego. Es una tarea de responsabilidad y sostenibilidad que pertenece a todos, pero sobre todo a quienes han sido elegidos para representarnos.

Basta ya de engañar a una sociedad que vota esperando progreso y recibe promesas fugaces y vacías. Quizás haya llegado el momento –el verdadero momento– de que la política vuelva a pensar en el ciudadano antes que en el instante. Nos estamos jugando el futuro, con unos políticos que no responden a los retos del presente.