Fundado en 1910

Cartas al director

Manifiesto sin firmantes

Es un manifiesto sin firmantes, no se quieren señalar, con un texto impulsado por el exministro Jordi Sevilla, pero que no lo escribió él.

Lo ha elaborado un grupo de personas con trayectoria socialdemócrata que han querido aportar sus ideas para que el socialismo democrático vuelva a ser un referente en la España política actual, frente a un presidente de gobierno que se ha cargado el PSOE y su espíritu, que, sin embargo, es el único partido de la izquierda con experiencia y capacidad de gestionar el país. El manifiesto que previsiblemente se hará público esta semana se centra en un par de líneas a seguir. Se advierte de lejos su posición contraria a las políticas que ha impuesto Pedro Sánchez para intentar mantenerse en el gobierno, asumiendo exigencias de socios que se han aprovechado de las ambiciones ilimitadas de un presidente que renuncia a los principios de su partido con tal de alcanzar sus objetivos y a dejar la Moncloa, con sus prebendas incluidas. Un hombre que ha sabido convertir en sumisos servidores a su equipo de gobierno. Todo ello con dirigentes nombrados por él que han llevado al PSOE y al gobierno a unos niveles de corrupción y de vergonzoso comportamiento personal nunca vistos hasta ahora.

Sevilla no lanza el manifiesto para crear una plataforma o un nuevo partido, sino un toque de atención: el PSOE no es esto que están viviendo –o sufriendo– los españoles, sino un partido decente, con gente decente y capaz. Esta situación que está llevando al partido a perder no solo gobiernos, sino también, y es más grave, credibilidad y confianza hacia sus miembros. Y hacia los candidatos.

El promotor del manifiesto ha contactado con docenas de socialistas que han formado parte de la historia del PSOE, y también con algunos de sus dirigentes más emblemáticos, incluido Felipe González. No habrá firmantes, pero sí muchos nombres relevantes detrás de las palabras en las que se explican qué defienden, qué buscan. También está respaldado por personas pertenecientes a la nueva generación de socialdemócratas, jóvenes con biografía incipientes y otros con ganas de comprometerse políticamente. Uno de los asuntos que recoge es la necesidad de abrirse a otros partidos como fórmula para acceder a los gobiernos, sin más limitaciones que las de aquellas siglas que defienden posiciones contrarias a las que defiende el socialismo democrático