Cartas al director
Groenlandia puede contar con nosotros
La presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, ha dicho:««Groenlandia puede contar con nosotros política y económicamente», argumentando que la seguridad en el Ártico es «una cuestión de la OTAN», obviando, de esta forma, la polémica sobre si está cubierta o no por el artículo 42.7 del Tratado de la UE. Pregunta que toda Europa se hace, ya que aunque los ciudadanos de Groenlandia son ciudadanos de Dinamarca y por lo tanto son ciudadanos de la UE, Groenlandia no forma parte de ella por decisión de los groenlandeses que dispusieron salirse de ella en referéndum, en 1982, tras una disputa sobre derechos de pesca.
Junten además que el estatus del país se modificó a «País y Territorio de Ultramar», es decir es un «país autónomo dentro del Reino de Dinamarca» desde 2009, un territorio dependiente que mantiene una relación especial con un Estado miembro de la UE que retiene asuntos como defensa, política exterior y nacionalidad, pero que controla todas sus políticas internas en una ruta hacia una posible independencia total. Sin embargo, sigue formando parte del Consejo de Europa y de la OTAN, al igual que Dinamarca. OTAN que está viviendo estos días un auténtico tsunami estratégico a costa del interés y las amenazas de Trump por un territorio, hasta ahora remoto, enorme (es aproximadamente 4,3 veces España) y prácticamente helado, con una población minúscula (unos 57.000 habitantes), cuyo interés estratégico no para de incrementarse, por su situación y recursos. Situación que llevó, en plena Guerra Fría, al Acuerdo de Thulesag 2 (Acuerdo de Defensa de Groenlandia de 1951) que implicaba que Estados Unidos asistiría a Dinamarca en la necesaria defensa de Groenlandia en el marco del Tratado del Atlántico Norte. Para ello se establecerían bases militares estadounidenses, de las que se redujeron número y efectivos (de 6.000 a poco más de un centenar), hasta 2025.
El caso es que estos días y tras las amenazas de «anexión o compra» de Trump, la Unión Europea, tras las reuniones de rigor, ha decidido lanzar una misión de reconocimiento y unos ejercicios militares, denominados «Operation Artic Endurance» o «Resistencia Ártica» liderada por Dinamarca, comprometida en un aumento de su presencia militar permanente, con una duración de ¡tres días!, sí han leído bien.
Resumiendo, la isla más grande del mundo estará protegida por las fuerzas europeas de la «Resistencia Ártica» que han sido recibidas en Nuuk y trasladadas en dos autobuses (sobraba uno) de «Greenland excursions» durante menos de tres días. Ante el nuevo panorama estratégico mundial y la «respuesta de Europa»: ¿de verdad nos extrañamos del comportamiento de Trump, presidente de unos Estados Unidos que ya tuvieron que «asistir» a Dinamarca en la necesaria defensa de la isla durante la Guerra Fría?