Cartas al director
Agonía animal
El síndrome del animal herido es un mecanismo de defensa. Un animal se lesiona y se vuelve defensivo y esa defensa conlleva una agresividad y desesperación extremas.
Esa agresividad es extrema porque es desesperada y, en esa línea, no se debe olvidar que el hombre es un animal, sin que quepa, en situaciones extremas, plantearse la racionalidad o irracionalidad.
Sánchez es un espécimen con forma humana, un psicópata y, como tal, un ser peligroso y tal peligro ya lo ha demostrado.
Las encuestas muestran que Feijóo puede llegar a ser presidente en los próximos comicios, pero Sánchez, a pesar de estar «tocado», no está todavía «hundido». En esta situación, Sánchez, si muere «morirá matando».
En este sentido el «pucherazo» está ya «superado» y ya está maquinando el bombazo con el que sorprender al electorado de derechas y de los que se sienten engañados.
Podría llegar a cambiar abruptamente la Constitución, acabando con el régimen del 78.
Sánchez necesita compulsiva y vitalmente el poder, honores, palmeros y, en su situación de «animal herido», puede amenazar con una «quema de España» para poder ser él el que apague esa quema. Puede hacer «saltar la Constitución por los aires» para hacer una a su medida. Ser él el jefe del Estado, su dictadura. Es un fiel alumno de Maduro.
Tiene que «hacer que trabaja», mientras maquina su siguiente zarpazo.
Lo peor es que ese zarpazo lo va a pegar con una ciudadanía anestesiada.