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Cartas al director

Julio Iglesias

Una vez más la resentida izquierda está intentando destruir a uno de los grandes mitos españoles, Julio Iglesias, nuestro Julio, del cual los españoles de bien nos sentimos tan orgullosos y de cuyos éxitos nos hemos alegrado como si fuesen nuestros. Embajador de España por excelencia, no había lugar en el mundo al que fueses en los años 70 o 80 que no te preguntasen por él si decías que eras español. El cantante de habla hispana con mayor proyección internacional con más de 300 millones de álbumes vendidos, 2.600 discos de oro y platino y más de 60 millones de espectadores que asistieron a sus conciertos en más de 600 ciudades de los cinco continentes. ¿Alguien da más?

La patulea progresista ya sometió al mismo linchamiento público a Plácido Domingo y aunque las denuncias contra él fueron desestimadas y no derivaron en ninguna causa judicial (tampoco irán a ninguna parte las denuncias contra Julio) el daño ya está hecho, porque tanto para Plácido como para Julio la sombra de la duda nunca se borrará del todo. Difama que algo queda.

Me parece tan indignante que en estos momentos la mayoría de los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, estén dando más protagonismo a las denuncias realizadas contra Julio Iglesias por un «supuesto» acoso sexual, que a los miles de mujeres iraníes que se están dejando la vida por defender sus libertades y derechos. Escuchando TVE da la impresión de que Julio Iglesias es más perverso que todos los ayatolás juntos, y que Donal Trump es infinitamente más peligroso de lo que lo ha sido nunca Maduro.

Y qué decir de la ignominia de la Fiscalía, que a la vez que persigue con tanto ahínco a Julio Iglesias sin ningún fundamento jurídico de peso, desestima la querella contra el acosador socialista Paco Salazar, teniendo sobrados motivos para no hacerlo.

Pero a julio toda esta miseria no le coge de sorpresa, ya lo vaticinó en la letra una de sus mejores canciones titulada «Vuela alto» que dice así:

«Procura no descuidarte, ni mirar hacia detrás o todo lo conseguido te lo vuelven a quitar.»

«Aquí no regalan nada, todo tiene un alto precio, peldaño que va subiendo peldaño que hay que pagar».

«Aquí hay que bailarlo todo, sin perder jamás el paso, te suelen soltar la mano si ven que hacia abajo vas».

Vuela Julio, vuela alto, porque como afirmas muy bien en tu canción: «La gente tira a matar cuando volamos muy bajo».