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Cartas al director

En el calor de la noche

A quien decida escribir su opinión sobre algún tema candente, de los que queman, de los que dejan vidas arrasadas, le aconsejaría que, antes de comenzar a escribir, se distanciase de todos los sentimientos de dolor y furia que pueda sentir o sienta a su alrededor.

Intentaré seguir el consejo.

La tragedia de los trenes en la noche del domingo 18 de enero me toca solo en la medida en que soy española. Creo que es suficiente causa para pedir o exigir al Gobierno de España que esta vez asuma su responsabilidad, asunción que no consiste en mostrarse compungido y cabizbajo, extrañadísimo de cargar de golpe, otra vez, con decenas de muertos.

Asumir la responsabilidad es declarar públicamente que el cargo quedaba grande a quien lo recibió y a quien se lo atribuyó.

Este gobierno, ocupado en pagar favores y sillones con ese 30% mas de recaudación de nuestro dinero, ha dejado que se oxiden las vías, que se carcoman los trenes, que descarrilen y que haya muertos.

El ministro debe dimitir. Y quien lo nombró, considerando todos los nombramientos que ha distribuido entre negligentes y delincuentes, debe disolver esas Cortes sin las que «gobierna» y convocar elecciones.

Asi debe exigírselo la oposición en pleno y si es necesario por medio de una moción de censura. El que se paralice y dé por buenas las no explicaciones gubernamentales será cómplice de este desastre...y de los que vendrán.