Fundado en 1910

Cartas al director

¿A quién culpará Óscar Puente?

Que iba a pasar algo en el ferrocarril era mucho más que sabido. Es que llevan meses y meses pasando cosas y cada vez más graves. Los incidentes, continuos; el caos, la costumbre; los retrasos, lo cotidiano; lo normal, la anormalidad, averías, paralización del servicio y también algún descarrilamiento. Hasta el momento y hasta este fatídico momento, no había habido víctimas mortales ni se había consumado la catástrofe. Y el ministro, el bocazas más reconocido de los veintitantos que componen el Gobierno, se seguía dedicando a lo mismo. A darle al Twitter, a barritar contra la oposición y proclamar una vez tras otra que «El tren vive el mejor momento de su historia en España».

Esas son las ocupaciones que mayormente conocemos de Óscar Puente. Que es un bocazas y que lo puso Sánchez ahí para eso. De lo que haya hecho en lo que se supone debía ser su labor perentoria poco sabemos. Si la catástrofe de Adamuz hubiera sido con un gobierno de signo contrario al que pertenece, él hubiera sido el primero en habernos anegado con todo tipo de señalamientos, de exigencias ya no solo de responsabilidades sino de condenas inmediatas. No hay cosa a la que más se entreguen por esos pagos suyos que a la explotación electoral de las desgracias. Tienen en ello una fijación perpetua y no hay una de la que lo primero que piensen no sea sacar tajada.

Con la dana de Valencia aún siguen día tras día, cargando todas las culpas en espaldas ajenas tras sacudirse ellos los muertos de encima, Sánchez salir corriendo y decir que «si quieren ayuda, que la pidan». La culpa es siempre de otros y sobre todo de los otros en política. ¿Y a quién le echará ahora la culpa Óscar Puente? Este pasado verano ya señaló como un sabotaje lo que era un robo de cobre y siempre que ha podido ha insinuado parecidas acusaciones o, como poco, sembrando dudas. Lo que sea para que a él, y al gobierno sanchista no le roce responsabilidad alguna. No lo duden si hubiera sido al revés, recuerden también los incendios, ya habría dictado condena sin ni siquiera respetar el luto por los muertos. No seamos como él ni como quienes así actúan siempre. Es ahora el momento de la tristeza, de la solidaridad con las víctimas, del apoyo que pueda prestarse en todos los sentidos. De respetar el duelo.

Luego sí, luego habrá que llegar a la verdad y al fondo de lo ocurrido. Investigarlo por quienes deben y saben hacerlo y sin traba alguna y juzgarlo por aquellos a quien les corresponde y como corresponda.