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Cartas al director

Óscar Puente versus Pedro Sánchez

Cada vez que se comunican más datos objetivos de los peritos y se entregan pruebas e informes sobre la causa del accidente ferroviario en Adamuz, inmediatamente el ministro de Transportes sale en rueda de prensa para contraprogramar y dar excusas.

No admite su responsabilidad. Curiosamente, su Amo Pedro Sánchez sí la ha asumido, pero sin concretar. Igual piensa que es una partida de póker y se permite el lujo de farolear. Están jugando al despiste, al engaño colectivo, como ocurrió con el famoso apagón. Pero en ese caso no hubo muertos directos, en el choque brutal de trenes, 45. Puede haber, incluso, más. Todavía no se ha cerrado la cifra exacta y hay heridos en la UCI.

Están en una campaña de desinformación. Esto recuerda, desgraciadamente, a lo que hicieron con los trenes tras el atentado del 11M del 2004. Evidentemente, el accidente no tiene como origen sabotajes o atentados. Pero su causa está más cerca de ser objeto de determinación pericial. Ya hay un primer informe entregado al órgano judicial instructor y establece como causa más cercana a la realidad lo que se temía, una rotura de la vía ferroviaria.

Puente se agarra a lo inadmisible. Que no se podía evitar y que se habían hecho hasta varias inspecciones técnicas en meses anteriores, sin detectar ninguna anomalía. Para el ministro ya ha dejado de ser un accidente «extraño», sino uno «imprevisible». Por lo tanto, no es responsable, ha sido fortuito y una casualidad sin responsabilidades. Se califican ellos mismos.