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Cartas al director

Izquierda, cultura e intransigencia

Que hace unos días David Uclés buscara notoriedad a las puertas del lanzamiento de su próxima novela –del grupo Planeta, por cierto, el mismo que premió al polémico Juan del Val, declarado combatiente contra la progresía de la que el ubetense pretende ahora convertirse en icono– era previsible: su naif argumento es no compartir cartel con José María Aznar, presidente que, a su pesar, fue democráticamente elegido en las urnas por mayoría simple primero y absoluta cuatro años más tarde por los españoles, pero será quizá que, a su juicio, en aquel entonces en España no se sabía votar.

Al gesto del autor en busca de un personaje, no literario, sino público con el que venderse y formar parte de la gauche divine para poder ser rico sin contradicciones y sumarse al más populista de los discursos que asolan la política actual, se han sumado otras personalidades como Maíllo, comunista impudoroso y líder de IU cuyos referentes son Lenin, Stalin o el Che Guevara, así como los comandantes Chávez y Maduro, adalides de la democracia para él.

Ahora bien, al margen de la caída de personajillos de segunda línea del cartel que pretendía acercarse a la Guerra Civil desde distintos puntos de vista y que, finalmente, se ha visto obligado a cambiar de fecha de cara a su reorganización, lo que realmente subyace a estos movimientos no es sino la manifestación, cada vez más clara y contumaz, de dejar clara la intransigencia que la actual izquierda, en un proceso imparable de radicalización, muestra, desde todos sus ámbitos –en este caso el cultural– respecto a la diversidad de ideas, opiniones, puntos de vista, y cuya consecuencia, además de la cada vez mayor polarización social, el establecimiento de un pensamiento maniqueo que fatalmente conduzca, una vez más en nuestra Historia reciente, al «conmigo o contra mí».