Cartas al director
AVE a ninguna parte
Llevamos varios años viendo en las noticias las estaciones del AVE abarrotadas de personas desesperadas sin poder realizar su viaje esperado. Parece que solo los usuarios se habían dado cuenta del deterioro que sufría este medio de transporte. Nadie esperaba que se produjera un accidente como el Adamuz; ninguno de nosotros hubiéramos podido imaginar que otro tren se cruzaría en el justo momento en el que el Iryo saltaba sobre el rail partido por el tiempo.
Ahora, el ministro de Transporte solo sabe echar balones fuera y sacudirse su responsabilidad por lo ocurrido. Muchos pensamos que si hubiese dedicado todo el tiempo a estar más pendiente de sus responsabilidades en vez de destinarlo a criticar a unos y a otros en las redes sociales, quizás se hubiera podido evitar el accidente. De la noche a la mañana hemos pasado de los trenes a 350 Km/h a 140 Km/h.
En el sur nos hemos quedado sin la conexión con la meseta por tren. Muchos cogían semanalmente el AVE a Madrid para trabajar o para disfrutar. Pero esto no es lo peor. Cuando podamos volver a hacerlo tendremos el pellizco en nuestro interior cuando pasemos por Adamuz y recordemos todo lo ocurrido.
Un ministro de Transporte de un gobierno que gasta el dinero en comprar los votos de sus socios, para mantener a su líder en la Moncloa; en vez de gastarlo en lo fundamental, es un AVE que va a ninguna parte.